Burgos acata la propuesta de quitar las barbacoas del Parral

J.M.
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El Ayuntamiento asume la petición de Patrimonio Nacional, que quiere también un estudio paisajístico de la zona. El alcalde comunica que este año no se cerrará el parque

Hace ya algún año que el Ayuntamiento prohibió el uso de las barbacoas, pero ahora ha asumido que las tendrá que desmantelar. - Foto: Christian Castrillo

El Ayuntamiento de Burgos ha terminado por acatar la insistente petición de Patrimonio Nacional de desmantelar las barbacoas del parque del Parral. Así lo admitió este miércoles el concejal de Medio Ambiente, Josué Temiño, tras una reunión técnica y telemática con responsables del organismo estatal que tenía como objetivo dejar prácticamente finiquitado el futuro plan director de este espacio de la ciudad. Asunto, este último, que aún deberá de esperar algún mes más para que lo firmen ambas partes.

Los representantes de Patrimonio Nacional volvieron a dejar constancia de que no les gusta la idea de que el Parral, espacio de su propiedad pero cedido a la ciudad para su uso y disfrute, sea escenario, año tras año, de la celebración de la romería del Curpillos (salvo este año). Pero en este punto el Ayuntamiento volvió a recalcar el carácter tradicional de esta fiesta y su intención de que no se mueva de lugar. Parece ser que, aunque a regañadientes, en Madrid aceptan que sea así.

El alcalde, Daniel de la Rosa, que intervino al principio de la reunión junto a la recién elegida nueva presidenta de Patrimonio Nacional, María Llanos Castellanos, confirmó a los propietarios del parque que este año, por falta de disponibilidad presupuestaria, no se podrá cumplir con el compromiso de realizar la obra para cerrar los 7 accesos al parque.

Cabe recordar que hace ya varios años que el Ayuntamiento, tras condicionar Patrimonio Nacional la prórroga en la cesión del parque, se comprometió a que este espacio de la ciudad cierre al público todas las noches. La idea es seguir una fórmula similar a la del Retiro, en la capital de España, y que la clausura del recinto sea más tardía en verano que en el resto del año.

El problema no es pequeño ya que hace unos años se estimó que el coste del cerramiento podría alcanzar los 300.000 euros. Pero a esto habría que añadir la necesidad de que personal municipal se encargue de esta tarea cada día.

En relación al plan director, los técnicos de Patrimonio Nacional pidieron un estudio paisajístico y desde el Ayuntamiento detallaron que ese trabajo aparece ya recogida en la voluminosa documentación que se les presentó hace ya casi un año. 

Ambas partes se comprometieron a volver a reunirse en unas semanas con el propósito de zanjar este trabajo cuanto antes.