De vuelta del Sáhara sanos y salvos

A.C.
-

Jesús Vizán y Carmen Pantaleón acaban de regresar de los campamentos de Tinduf donde viajaron a pesar de la alerta de atentado

De vuelta del Sáhara sanos y salvos

El pasado día 28 de noviembre, Jesús Vizan y Carmen Pantaleón se disponían a iniciar un largo viaje a los campamentos saharuis de Tinduf en el suroeste de Argelia junto a la comitiva de 60 castellanoleoneses que iban a devolver la visita que cada verano realizan los niños del programa ‘Vacaciones en paz’. Con las maletas hechas y un cargamento de ropa, comida, medicamentos y productos de primera necesidad, les sorprendió la alerta del gobierno avisando del riesgo de que el Estado Islámico pudiera realizar de forma inminente atentados y secuestros en los campamentos de refugiados saharauis. Pese a ello, mantuvieron sus planes como la mayoría de los que habían previsto este viaje, entre ellos solo otras dos burgalesas, Conchi Bañuelos y María Rodríguez.
Jesús y Carmen, un matrimonio residente en Medina y que este verano acogieron por primera vez a un niño saharaui, Brahim, están convencidos de que todo respondía a «una maniobra política» para frenar el viaje de más de 500 españoles a los campamentos. Comparten la tesis del delegado del Pueblo Saharaui de Castilla y León y del gobierno, solo reconocido por algunos países, ninguno europeo, de la República Árabe Saharaui Democrática. Yno es otra que la alerta tuvo su origen  en la reunión del ministro de Exteriores marroquí con el presidente del gobierno en funciones, Pedro Sánchez. «El sentimiento que llevábamos todos era que querían frenar nuestro viaje, porque el único apoyo del pueblo saharui somos los ciudadanos españoles, algunos gobiernos autonómicos como del País Vasco o el Navarra, así como las ONG», señala Jesús.
Pero nada ha ocurrido y han regresado «no más valientes, pero si más satisfechos» y, además, «indignados», por lo que consideran una falsa alarma que preocupó más a los familiares que dejaban aquí que a ellos mismos. En su caso, sus dos hijos, de 14 y 17 años. Era la primera vez que ambos viajaban a Tinduf. Se alojaron ocho días en el campamento de El Aaiún, en el hogar que Brahim comparte con sus padres y cinco hermanos. Han aprendido de sus valores, especialmente, de la unión entre las familias. Carmen se queda «con la calidad humana de todas las personas que ha sido insuperable». Admite que le «impactó muchísimo la situación de los campamentos» situados en una tierra yerma, donde no hay posibilidad de desarrollar cultivos o ganadería, y donde los hospitales carecen de medicamentos y de enfermos, «¿para qué van a ir si no hay nada?».
De vuelta del Sáhara sanos y salvosDe vuelta del Sáhara sanos y salvosabandono. La pareja comparte la opinión de que el pueblo saharaui, que hasta 1975 tuvo DNI español ahora ha quedado en el más completo abandono. En su estancia allí han sabido que del 19 al 21 de diciembre, el gobierno de la República Árabe Saharaui Democrática va a tomar decisiones drásticas después de que Naciones Unidas haya incumplido su compromiso de mediar para que los saharauis pudieran votar su autodeterminación en un referéndum. «Están cansados de esperar y van a dar un plazo a Naciones Unidas, que cuando se agote podría dar lugar a otra guerra», asegura Jesús. «Todos, incluso los niños, están pensando en la guerra», añade. Ese era uno de los temas de conversación durante las jornadas que compartían tomando té con sus anfitriones. 
«Su situación es penosa, se sienten olvidados por los gobiernos», relata Jesús, quien siempre tuvo claro que quería conocer los campamentos «de primera mano» y las condiciones de vida de sus 200.000 habitantes. Se queda con la capacidad de los niños para ser felices, pese a carecer de casi todo. Comprobaron como en la cultura saharaui son muy generosos con todo el que reciben en su casa. Por eso, les entregaron su cargamento de comida y el dinero el último día antes de partir para que así lo disfrutaran solo ellos. En 2020 volverán, si pueden, y volverán a acoger en a Brahim y a uno de sus primos.