El agitador de conciencias de Agés

J.M.
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Desde hace 30 años, Ángel García monta una exposición junto al jardín de su casa con temáticas reivindicativas. Este año trata de concienciar sobre el uso masivo del plástico

El AGITADOR DE CONCIENCIAS DE AGÉS - Foto: Patricia González

Es media mañana. El sol se ha desperezado, cada vez se deja notar más y algunos vecinos se dejan ver ya por Agés, un pequeño municipio con apenas medio centenar de habitantes censados y ruta de paso obligado para los peregrinos que realizan el Camino de Santiago. Es sabido que en el pueblo hay un artista sin grandes pretensiones que cada año monta una exposición con motivaciones reivindicativas y que en esta ocasión ha decidido, desde su particular visión del mundo, denunciar cómo el masivo uso del plástico está destruyendo el planeta.
Ángel García, natural de Agés aunque residente en Bilbao desde que sus padres (como tantos burgaleses) emigraran hace un porrón de años al País Vasco, merodea por los alrededores de un pequeño jardín que tiene junto a su casa. Nos recibe sonriente, hospitalario, con ganas de difundir su mensaje y orgulloso de que su obra esté despertando un cierto interés. Seguramente no expondrá nunca en el Guggenheim, donde, por cierto, forma parte de la comunidad de amigos del museo, pero eso no quita para que él, desde un pequeño pueblecito de la provincia, remueva también alguna que otra conciencia.
Hace ya 30 años que los exteriores de su casa se han convertido en una pequeña exposición al aire libre que prepara durante el invierno en Bilbao y que, con toda la ilusión del mundo, monta cada verano para disfrute suyo y de todo aquel que quiera verla. La temática cambia cada temporada. Si de alguna guarda un especial recuerdo es de la crítica que hizo a la guerra de Iraq. En esa ocasión sí que hubo unanimidad entre el artista y el público. Porque por lo general, tal y como reconoce, lo que más gusta no coincide siempre con aquel proyecto en el que más expectativas ha puesto.
Al empezar a enseñar la muestra comienza aclarando que él no es de esas personas que se apuntan a una moda y que hacía tiempo que quería hacer una muestra denunciando el daño que hace al planeta el consumo masivo de plástico. Eso, y el incivismo de quienes que dejan los residuos tirados por el campo. Algunos de ellos, en contra de lo que algunos piensan, son agricultores y cazadores.
En su muestra, que a algunos deja indiferente pero que recibe también grandes elogios de peregrinos que se dejan caer por ella o de burgaleses que cada verano se dejan caer por Agés para ver qué es lo último que se le ha ocurrido Ángel, se puede ver la simulación de un vertedero y cuadros en los que se combinan imagenes de la naturaleza con restos de basura. En muchos de ellos hay un espejo. ¿Por qué? Para que quien se asome vea reflejado al hombre, el único culpable de la destrucción del planeta.