Miles, un Spidey con estilo propio

Sara Borondo
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Insomniac da el protagonismo a los orígenes "del otro" hombre araña

Miles, un Spidey con estilo propio

Una nueva consola conlleva nuevos juegos, y uno de los más llamativos del lanzamiento de PS5 es Spider-Man: Miles Morales (un spin off del magnífico Spider-man creado hace dos años por Insomniac Games) protagonizado por Miles Morales, quien se ha convertido en un personaje querido y conocido a raíz de la película Spider-man: Un Nuevo Universo. 

A Insomniac parecen no gustarle los juegos que cuentan los orígenes del personaje; en el primer Spider-man mostraban un Peter Parker que ya llevaba varios años siendo el vecino y amigo Spidey y ahora resuelve rápido el momento en que Morales adquiere poderes arácnidos y en unos minutos ya está el jovencísimo Morales balanceándose y acabando con Rhino por las calles de Nueva York en compañía de Peter Parker. La transición entre las dos historias está bien resuelta al mostrar a los dos juntos al principio para que luego Parker se haga a un lado y deje todo el protagonismo a Morales y sus nuevos poderes: unos de tipo eléctrico y la capacidad de convertirse en invisible. No se entretiene en contar profundas historias y deja que el personaje se vaya desarrollando a través de la acción y los poderes que el jugador elija potenciar.

Aunque la ciudad es la misma en la que se movía Parker hace dos años, Morales muestra otra cara y la hace suya. La jugabilidad, aun teniendo la misma base, presenta algunos cambios gracias a varios objetos útiles para acabar con los enemigos y a la invisibilidad, que incita más a utilizar el sigilo para los combates. En todo momento el jugador siente que el Spidey que maneja no es Parker pese a que el juego utiliza la misma manera de moverse por la ciudad, consiguiendo que sea un placer ir balanceándose por las calles neoyorkinas.

El DualSense tiene un uso muy adecuado que se percibe desde el primer momento de la intro. Las vibraciones en distintos puntos del mando van acompañando a cada movimiento en pantalla sin estridencias, Insomniac ha demostrado en esta ocasión que la sutileza es uno de los mejores valores del mando y no se trata tanto de impresionar con potencia al jugador como conseguir más inmersión con más matices. 

En lo que parece se va a convertir una norma en los juegos de nueva generación, Miles Morales ofrece dos modos para disfrutar del juego: modo fidelidad, con la imagen a 4K, trazado de rayos para la iluminación, efectos adicionales y a 30 imágenes por segundo, o modo rendimiento, con la imagen a menos calidad pero a 60 fps con los que el movimiento es más fluido, y decidir entre uno u otro es una cuestión de gustos, pero al menos el jugador puede elegir.

El modo foto es otra de las razones por las que Spider-man: Miles Morales está dando alegrías a los jugadores, por la increíble cantidad de opciones que permite.

Quien se compre el juego en la versión de PS4 puede actualizarla gratis a la de PS5 e incluso seguir con la misma partida que había en la consola anterior de Sony. La versión Ultimate incluye Spider-man Remastered, para PS5, con mejoras gráficas del juego original y los mismos modos de fidelidad y rendimiento.

Los primeros juegos para una consola suelen tener fallos técnicos que muestran que los estudios no dominan del todo el hardware, pero Miles Morales es una excepción, no solo no desmerece en nada la calidad del juego anterior de Insomniac sino que sabe aprovechar la potencia de PS5 como el DualSense darle al «otro Spider-man» un juego con su propia personalidad.