Cinco murales para pintar la historia

I.L.H. / Burgos
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El burgalés Goyo Domínguez participa junto a un equipo internacional en la creación del Museo Histórico al aire libre de Cosenza (Italia). Los cuadros del pintor de Fuentecén, de 3 x 2 metros, se centran en los siglos XV y XVI

Goyo Domínguez en su taller en Madrid.

Cinco artistas pintan estos días en la localidad italiana de Cosenza la historia de la ciudad. Veinticinco murales gigantes (5 por autor), de 3 x 2 metros, compondrán el Museo Histórico al Aire Libre que los pintores se han comprometido crear en los próximos dos meses pintando en las calles calabresas. Entre los 5 artistas europeos, de 5 países diferentes, hay un español de origen burgalés.
El estilo inspirado en el Renacimiento de la pintura de Goyo Domínguez (Fuentecén, 1960) y el talento que demuestra en su obra fue lo que llamó la atención de los  promotores de este museo, que busca dar a conocer la historia de la ciudad a las nuevas generaciones y convertir Cosenza en reclamo turístico, sobre todo para los países que dejaron su huella en la localidad calabresa: Italia (brucios y romanos), Reino Unido (con los normandos del siglo XI), Alemania (los suevos sucedieron a los normandos en el siglo XII), Francia (angevinos, siglo XIII) y España (el periodo aragonés consagró a Cosenza en los siglos XV y XVI como la más importante ciudad en el campo del derecho; y su florecimiento humanístico e intelectual hicieron que fuera definida como la Atenas de la Calabria).
Al pintor burgalés, lógicamente, le han encargado el periodo histórico vinculado con España. Los bocetos que creó en estilo hiperrealista con lápices de colores -que son los que se muestran junto a estas líneas- terminaron de convencer a la Asociación Centro Histórico de Cosenza. «He tenido que resumir enormemente mi proceso de trabajo porque si no sería imposible realizarlo en los dos meses convenidos», explicaba el autor antes de viajar a Italia, que utilizará en la creación en vivo tonos de pátina antigua:amarillo Nápoles, siena, azul cobalto y carmín... colores que van bien con su estilo y con las calles del casco antiguo de Cosenza.
Los cinco murales de Goyo Domínguez arrancan en 1442 con La revuelta de los Casali, en la que se  representa una escena de batalla del ejército de Fernando de Aragón, bajo el mando del capitán Maso Barrese, que trata de aplacar a los ciudadanos que se rebelaban contra unos impuestos abusivos.
El Gran Asiento muestra una reunión de nobles alcaldes, encargados de recaudar el dinero para la corona, en la que sobresalen las vestimentas. El tercer mural recrea los tres días de fiesta que vivió la ciudad para recibir a Carlos I de España y V de Alemania en 1539.
La masacre de los valdenses (1561) recrea la matanza que sufrió esta comunidad religiosa por la Inquisición que implantó Felipe II. «Es una escena dura y angustiosa», sostiene Domínguez. El último mural es la historia de un milagro que se le atribuye a la patrona y protectora de Cosenza. Ante una hilera de muertos por la peste procesan con la imagen de la Virgen de Pilerio, porque dicen sanó a un enfermó que se arrodilló ante su imagen en la catedral.