Se enfrenta a 22 años de prisión por violar a su hija

I.E.
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Se enfrenta a 22 años de prisión por violar a su hija - Foto: Luis López Araico

El acusado, desde la cárcel, amenazó a la muchacha y a su madre con mandar un sicario a matarlas si no retiraban las denuncias contra él. La pegaba con frecuencia, con las manos y con un palo

La Audiencia juzga este mes de enero a un hombre cuya conducta -según descripción de la Fiscalía- está bastante alejada de la que se le supone a un ser humano. Se enfrenta a 21 años y nueve meses de cárcel por violar a su hija en repetidas ocasiones, por atarla con cadenas a la cama para que no se escapase y por amenazarla -a ella y a su madre- con enviar a un sicario a matarlas si no retiraban las denuncias contra él, que se encuentra en prisión provisional.
El acusado y su mujer tuvieron  dos hijos y posteriormente una niña, que fue con la que se cebó el encausado más o menos cuando cumplió los 15 años de edad. En torno al mes de abril de 2013 propuso a la adolescente mantener relaciones sexuales, a lo que ésta se negó. Su padre se dio por vencido esa vez pero le advirtió al mismo tiempo de que si decía algo la iba a matar y que la próxima vez tendría que acceder a sus pretensiones, según el escrito de calificación del Ministerio Público.
Pocos días después, este sujeto acudió de nuevo a la habitación de su hija. Tras amendrentarla otra vez, repitiéndole que la mataría si no accedía, le obligó contra su voluntad a mantener relaciones sexuales con él. A partir de ese momento y hasta el mes de octubre de 2016 estos episodios se fueron repitiendo de forma frecuente, hasta dos y tres veces por semana, y en todos los casos en el domicilio familiar.
El progenitor no se conformaba con violarla, durante toda la convivencia con su hija era habitual que la pegara con la mano y con palos. En septiembre de 2016, mientras la enseñaba a conducir en un polígono industrial, le propinó golpes y patadas porque no le gustaba como manejaba el volante.
El hombre entró en prisión en 2016 -tiene antecedentes por delitos de violencia de género y resistencia a la autoridad-, lo que tuvo que ser un respiro para la adolescente. Cuando salió de la cárcel, su hija le contó que tenía la intención de irse de casa. La reacción de su padre no se hizo esperar. Compró una cadena y, en los momentos que la muchacha se quedaba sola en el domicilio, la ataba por el tobillo a la pata de la cama. Como consecuencia de ello, sufrió lesiones consistentes en erosiones y hematomas.

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