El PP da a Cs la Alcaldía a cambio de su apoyo en la Junta

J.M.
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El acuerdo se cerró anoche en Madrid y el revuelo en un sector del partido en Burgos frena, por ahora, la cesión de la Diputación

El PP da a Cs la Alcaldía a cambio de su apoyo en la Junta - Foto: Miguel Á?ngel Valdivielso

El PP y Cs cerraron ayer un principio de acuerdo a nivel regional, auspiciado desde Madrid, que casi con toda seguridad convertirá este sábado al candidato a la Alcaldía por la formación naranja, Vicente Marañón, en el próximo alcalde de Burgos. A cambio, los populares, que también ceden otras capitales de Castilla y León, recibirán el apoyo del partido de Albert Rivera para que Alfonso Fernández Mañueco esté al frente de la Junta.
Para finiquitar el acuerdo es necesario que Vox se sume al mismo aunque tampoco parece que haya grandes impedimentos ya que su cabeza de lista, Ángel Martín, manifestó ayer que «no nos oponemos» a que el próximo alcalde sea Marañón (tampoco se negaban a que lo fuera alguien del PP). Eso no significa que el apoyo sea gratuito, pero el hecho de que no existan líneas rojas sí allana el camino a Cs.
Precisamente ayer por la tarde, el secretario de Acción Insitucional de Ciudadanos en Burgos, Lorenzo Rodríguez, mantuvo un encuentro informal con Martín, una primera toma de contacto, en el que preguntó al candidato de Vox si tenían algún tipo de veto. A lo que le respondieron que no. El dirigente de Cs se interesó también por las prioridades del partido de Abascal.
La noticia de la cesión del Ayuntamiento de Burgos a Cs generó un gran malestar en un sector importante del PP burgalés que, en clave interna, expresó su indignación por que el Ayuntamiento de la ciudad hubiera sido moneda de cambio en las negociaciones por la gobernabilidad de la Junta. Se entendió que desde Valladolid se estaba infravalorando a Burgos.
Habrá que ver el impacto que esta decisión, que va más allá de la pérdida del Ayuntamiento, tiene en la sede de la calle Calzadas. Porque ayer también había un acuerdo en Madrid para ceder la Diputación a Cs, pero el enfado mayúsculo de los populares burgaleses ha dejado en suspenso esta otra parte del acuerdo.
Con este acuerdo en la capital, Cs, que fue el pasado 26 de mayo la tercera fuerza más votada en las urnas y que contará con 5 concejales, consigue lo que ya intentó hace cuatro años con el famoso ‘bañerazo’. Entonces, con 4 ediles.
No caben dudas de que un acuerdo de este tipo obliga a la creación de un Gobierno de coalición entre Cs y el PP. Está por ver si Vox, al que la formación naranja ha vetado ya en alguna ocasión, obtiene también su cuota de poder.
El escenario que se plantea es también para el PSOE, desde el punto de vista táctico y de poder optar a la Alcaldía en algún momento de la legislatura, el peor de los posibles. Entre otras cosas, porque para que prosperara una moción de censura haría falta que el PP y los socialistas se pusieran de acuerdo en echar a Marañón y también en poner a un nuevo alcalde. Complicado.
Cs y el PP tenían agendada ayer una reunión para esta tarde que presumiblemente no se moverá. La idea es que cuando los dos partidos hayan avanzado en acuerdos se pueda sentar también Vox.
Otra de las incógnitas que se abren ahora es la de saber si Javier Lacalle continuará en el Ayuntamiento. En los últimos días no había mostrado impedimentos por «dar un paso atrás» para que, presumiblemente, Carolina Blasco fuera aupada a la Alcaldía y lo que queda por ver es si permanecerá en el Gobierno municipal o dejará los trastos para centrarse en su actividad como senador.
enfado en el psoe. El candidato del PSOE a la Alcaldía, Daniel de la Rosa, definió ayer el acuerdo entre el PP y Cs como «el pacto de la vergüenza» que «confirma la traición a esta ciudad» de la formación naranja a los votantes que el pasado 26 de mayo expresaron en la urnas de manera «rotunda» que querían un Gobierno en el que no estuvieran los populares.
De la Rosa criticó que este acuerdo «defrauda las ilusiones de muchísimos burgaleses» y aunque reconoce que la ley permite este tipo de pactos lo tildó de «fraude». Insistió en que la formación naranja «no ha sabido interpretar» el resultado de las elecciones y «ha traicionado la voluntad mayoritaria de los burgaleses, que votaron cambio y regeneración».
La decepción y la rabia en las filas del PSOE es absoluta ya que por primera vez en la historia de la democracia habían conseguido ganar las elecciones en la capital. Lo hicieron cosechando alrededor de 10.000 votos más que el PP y ampliando la diferencia respecto a los resultados de las generales (entonces los socialistas aventajaron en 6.000 votos a los populares.
El líder local del PSOE también denunció que la gobernabilidad del Ayuntamiento se haya decidido en Valladolid o Madrid, lo que supone «una falta de respeto» hacia los votantes burgaleses.
El sábado está previsto el Pleno de constitución de la próxima Corporación municipal. Se desconoce si para entonces se conocerá públicamente el reparto de poder entre Cs, el PP y Vox.