La ermita visigótica de Quintanilla es de la Iglesia

I.E.
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La ermita visigótica de Quintanilla es de la Iglesia - Foto: Patricia González

La sentencia de la Audiencia advierte en la sentencia que la exigencia de la Diócesis de recuperar los relieves depositados en el Museo de Burgos debe prosperar. No se pronuncia sobre los robados y recuperados pero el Arzobispado entiende que también

La Audiencia ha asestado un nuevo golpe al Ministerio de Cultura y a la Junta en su pretensión de ser reconocidos como propietarios de la ermita de Quintanilla de las Viñas y de los tesoros que alberga en su interior. En una sentencia contra la que solo cabe recurso extraordinario ante el Supremo, el tribunal provincial estima que tras el proceso queda acreditado que el templo «es propiedad de la parroquia por haberla adquirido mediante posesión inmemorial (usucapión extraordinaria)». Y al mismo tiempo advierte de que debe cumplirse la exigencia de la Diócesis de recuperar los relieves que se hayan depositados en el Museo de Burgos. El fallo alude a tres piezas, no a las robadas hace años y recuperadas en 2019 en el Reino Unido, pero el Arzopispado estima que éstos también deben serle devueltos.
La sección segunda de la Audiencia firma una sentencia que hace un exhaustivo recorrido por la historia de la ermita con el fin de discernir quién es el propietario. Para los magistrados resulta «obvio» que el edificio, que data de finales del siglo VII, «nació para ser dedicado al culto y tuvo que ser poseído por la Iglesia» en sus orígenes.  Pero como cabía la posibilidad de que hubiera cambiado de manos a lo largo de los siglos, concretamente con la desamortización de Mendizábal en 1836, la resolución también se pronuncia sobre este hecho. Administración central y Junta alegaron que esa desamortización afectó a la ermita por pertenecer ésta al Monasterio de San Pedro de Arlanza, posibilidad avalada por el testimonio de la doctora Castillo, exdirectora del Museo de Burgos. Una declaración, advierte el fallo,  que exige «un acto acrítico de fe», por cuanto sus palabras intentaron «suplir una verdadera pericial» y no fueron contrastadas con la presentación de documentos (libros de La Soledad Laureada del Padre Argaiz o La España Sagrada del Padre Flórez) que acrediten que la ermita fue donada al monasterio. Además, del Libro de Fábrica del Arzobispado  se desprende que en esta misma época «realizó gastos en el altar, lo cual es signo o indicio de pertenencia de la ermita a la parroquia».

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