La Catedral de la evolución

C.M.
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Las más de 40 campañas de excavación en Atapuerca sacan a la luz miles de fósiles humanos y de animales que han permitido saber más de nuestros antepasados desde hace 1,3 millones de años

Elaboración: Carlos García - Info SPC

Lo más importante de un puzle no es la colocación de la primera pieza sino cómo se van encajando todas y cada una de ellas para lograr componerlo. En el caso de la Catedral de Burgos pasaron varios siglos hasta conformar el monumento con diferentes ampliaciones y trabajos de restauración que han llegado hasta nuestros días mientras que en el de los yacimientos de Atapuerca, mucho más antiguos, es la mano de los arqueólogos y paleontólogos la que poco a poco va desentrañando más sobre ellos a través de las campañas de excavación. Templo gótico y yacimientos comparten estar en la lista de bienes Patrimonio de la Humanidad, el primero desde hace 36 años y el segundo desde hace 20. Ambos guardan en su interior valiosos tesoros.

Hoy en día Atapuerca es considerado como uno de los yacimientos más importantes para el estudio de la evolución humana, algo que no era tan sencillo de pronosticar cuando Emiliano Aguirre y su equipo iniciaron las excavaciones en 1978 después de que años antes el Grupo Espeleológico Edelweis investigara el karst de esta sierra y encontraran restos de fauna, fundamentalmente de osos.

Aguirre se rodeó de un equipo multidisciplinar de jóvenes investigadores que luego le sucederían en el proyecto y que a su vez han formado a otros científicos haciendo que el proyecto haya adquirido una extensión nacional e internacional. De hecho auguró que habría trabajo para varias generaciones y así está siendo. A él le sucedieron los tres codirectores actuales, José María Bermúdez de Castro, Juan Luis Arsuaga y Eudald Carbonell, y a ellos les seguirán otros cuando decidan jubilarse. Tras los duros trabajos de desbroce de la Trinchera del Ferrocarril. Los primeros hallazgos no llegaron hasta 1983 y Diario de Burgos fue testigo de ello: dos muelas humanas, fósiles de animales y lascas de sílex. 

Al año siguiente se comenzó a excavar en la Sima de los Huesos, de muy difícil acceso y con unas condiciones de humedad extremas y que requerían mucho esfuerzo de los investigares. Pero el trabajo tuvo su recompensa y este yacimiento ha sacado a la luz algunos fósiles que han acaparado las portadas de revistas internacionales como el Cráneo 5 (en 1992)y apodado Miguelón o el Cráneo 4, Agamenón.

Pertenecen a un preneandertal (antes Homo heidelbergenis) de hace 430.000 años. El hallazgo de más piezas en sucesivas campañas ha permitido reconstruirlo prácticamente al completo y junto a él una veintena.

Este yacimiento cuenta con restos de 29 individuos (7.600 fósiles) que fueron arrojados por sus congéneres en lo que constituye la evidencia más antigua de un acto funerario. Junto a ellos apareció un bifaz de cuarcita roja, única herramienta hallada en este yacimiento a la que los investigadores dan un valor simbólico.

La pelvis ‘Elvis’, la más completa del registro fósil mundial, también apareció en este yacimiento en 1994 y ha permitido saber más datos sobre el parto, así como pequeños fósiles del oído, entre ellos un estribo (2005), cuyo estudio e investigación ha aportado datos sobre el origen del lenguaje. 

Nueva especie. Otro yacimiento de la Trinchera, la Gran Dolina, sacó a la luz en 1994 fósiles de una nueva especie que vivió en la Sierra hace 800.000 años y que los investigadores llamaron Homo antecessor. Corresponden a un menor de entre 10 y 12 años, que además tenía marcas de canibalismo. Se descartaba así el poblamiento europeo de hace poco más de medio millón de años. 

Pero Atapuerca depararía nuevas sorpresas en cuanto a antigüedad se refiere al hallarse en la Sima del Elefante restos humanos de 1,3 millones de años: una falange y una mandíbula. También se ha documentado la presencia de neandertales en Cueva Fantasma (parietal) y en la Galería de las Estatuas (falange). Además de fósiles humanos, los yacimientos han sacado a la luz herramientas que usaron nuestros antepasados, así como miles de restos de fauna. Y queda mucho por excavar.