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G.A.T. / Miranda
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El Ayuntamiento, el párroco y la empresa restauradora se movilizan para reparar cuanto antes los daños en el tejado de la iglesia de Orón para que no se vea afectado por la lluvia

El párroco de San Esteban de Orón, Diodoro Merino, observa desde la plaza los daños del templo. - Foto: G.A.T.

Actuar cuanto antes. Es la prioridad que se han marcado enOrón para poder reparar los graves daños causados por el viento en la iglesia de San Esteban, cuyo tejado fue arrastrado parcialmente por una fuerte ráfaga. Ayer se reunían el párroco, el alcalde pedáneo, los responsables de la empresa de restauración que este pasado verano reparó el tejado y técnicos del Ayuntamiento de Miranda para determinar las actuaciones.
Lo primero ha sido analizar los daños, si bien habrá que inspeccionar en detalle el estado en el que ha quedado la estructura. Se ha dado parte al seguro que tiene el Arzobispado para que se haga la peritación cuanto antes, y se va a realizar un vallado perimetral para evitar posibles riesgos por la potencial caída de nueva tejas al suelo.
«El viento debió hacer un efecto acordeón. Son cubiertas ventiladas, y parece que entró el viento y lo levantó en la zona más alta de la iglesia y en la zona oeste, porque las otras partes de la cubierta no se han visto afectadas», explicaba Jesús Ruiz, de la empresa restauradora AiBUR. El tejado lleva  una lámina termo y lleva doble rastrel, y este especialista asegura que la ráfaga «tuvo que ser muy fuerte, porque en esa misma zona, debajo de la iglesia, el viento tiró una señal clavada al suelo y partió un árbol».

Colaboración

 

Ya se han puesto a colaborar para tratar de efectuar el arreglo lo antes posible, ya que como valoraba el alcalde, Ricardo da Rocha, «el hecho de que haya pasado en invierno es mucho peor, ya que no conviene tener ese tejado sin cubrir mucho tiempo y que se vea afectado por la lluvia». Desde la empresa restauradora creen tras el análisis visual que la cubierta no ha sufrido daños ya que tiene rasillón, y además hay una capa de hormigón ligero, lo que igualmente ayudará a prevenir de los posibles efectos de la lluvia durante el tiempo que esté si tejas.
Desde el Arzobispado ya se trabaja en acelerar los trámites con el seguro, y el párroco, Diodoro Merino, entiende que la actuación hay que hacerla en el menor tiempo posible. Asume que será compleja, ya que cuando se hizo la reparación de la cubierta hubo que colocar un andamiaje perimetral, y confía en que no suponga un elevado gasto.
«Ya se tuvo que arreglar el pináculo que tiró un rayo, y después hemos hecho la cubierta, con dinero que teníamos de la venta de la casa parroquial, lo que aportó el Arzobispado y lo que aportó el Ayuntamiento, pero ya no hay nada», explica, recordando que los vecinos de Orón fueron igualmente «muy generosos» ya que hubo varias aportaciones a un fondo común que premitiron reformar este imponente templo catalogado Bien de Interés Cultural (BIC).