Trump exige actuar contra el "deseo de sangre" de Irán

Mario Villar (EFE)
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El presidente de EEUU pide a lo líderes del mundo aumentar la presión sobre Teherán y avisa de que su gobierno no va a satisfacer las ansias de guerra en el Golfo Pérsico

EEUU exige a los líderes del mundo actuar contra Irán - Foto: JONATHAN ERNST

El presidente de EEUU, Donald Trump, llamó este martes al mundo a actuar contra Irán tras los recientes ataques a refinerías saudíes, mientras que Europa trataba de usar las reuniones en Naciones Unidas para mediar en un acercamiento entre los dos países.
"Todas las naciones tienen el deber de actuar. Ningún gobierno responsable debería satisfacer el deseo de sangre de Irán", dijo Trump en su discurso ante la Asamblea General de la ONU.
El mandatario estadounidense utilizó su intervención ante el resto de líderes internacionales para reclamar más presión sobre Teherán y para dejar claro que su país no va a aliviarla.
"Mientras Irán continúe con su comportamiento amenazante, no levantaremos nuestras sanciones, sino que las aumentaremos", prometió Trump.
El magnate neoyorquino había alimentado durante semanas la posibilidad de reunirse en Nueva York con el líder iraní, Hasan Rohaní, una cita que sería histórica pero que parece haberse esfumado con los ataques contra refinerías saudíes, de los que Washington culpa al país persa.

La hora de negociar

Pese a ello, Trump se negó este martes a cerrar la puerta totalmente: "A ellos les gustaría negociar. (...) Están aquí, nosotros estamos aquí, pero no hemos acordado eso por ahora", dijo en declaraciones a los periodistas.
Francia, como ya hizo en la reunión del G7 de Biarritz, sigue tratando de auspiciar un acercamiento Washington-Teherán y el presidente galo, Emmanuel Macron, insistió ante la ONU en que "es hora de reanudar las negociaciones".
Macron, que en la víspera ya se entrevistó con Rohaní, volvió a hacerlo este martes y esperaba poder verse también con Trump.
La alemana Angela Merkel y el británico Boris Johnson, los líderes de las otras dos potencias europeas firmantes del acuerdo nuclear de 2015 con Teherán, también tratan de mediar entre bambalinas durante su estancia en Nueva York para salvar ese pacto o algún entendimiento que aleje a Irán del arma atómica y mantenga la paz en Oriente Medio.

Europa, más lejos de Irán

Los ataques contra Arabia Saudí, sin embargo, han hecho mella en la relación de los europeos con el régimen iraní.
El lunes, Francia, Alemania y el Reino Unido culparon a Teherán de los ataques y su defensa del pacto nuclear parece algo menos apasionada que hace un año, cuando la Unión Europea anunció en la ONU medidas concretas para proteger el acuerdo ante la salida estadounidense.
Rohaní, en un comunicado, calificó de "infundadas" las acusaciones y recordó a los europeos su "responsabilidad" a la hora de proteger el pacto nuclear.
Asfixiado por las sanciones estadounidenses, Irán está insatisfecho con Europa al considerar que no está haciendo lo suficiente.
Por su parte, el presidente español, Pedro Sánchez, pidió en una reunión bilateral con Hasan Rohaní que Irán no se descuelgue del acuerdo nuclear y haga todos los esfuerzos posibles por mantenerse en él.
Este miércoles, ministros de Exteriores de China, Francia, Alemania, Rusia, el Reino Unido e Irán -los países que firmaron el acuerdo nuclear junto a EE.UU.- tienen prevista una reunión, mientras que Rohaní será el gran protagonista en la Asamblea General con un esperado discurso.
Por el momento, parece que la comunidad internacional coincide en que es necesario evitar un gran conflicto en el Golfo, una guerra "cuyas consecuencias el mundo no puede permitirse", defendió el secretario general de la ONU, António Guterres.

Bolsonaro y Trump, una apertura polémica

Guterres abrió la Asamblea General con su habitual discurso del estado del mundo, enfatizando entre otras cosas la necesidad de proteger el medio ambiente, a los migrantes y de combatir el discurso del odio.
El portugués reivindicó los valores universales que representa la ONU, que paradójicamente luego dio el altavoz a dos líderes cuyas visiones chocan muy a menudo con las de la organización.
Como es tradición, Brasil fue el primer país en intervenir, en lo que fue el estreno del ultraderechista Jair Bolsonaro en Naciones Unidas.
Bolsonaro aprovechó para exigir "respeto" para la soberanía de su país en la Amazonía y dejó además una muy dura condena al "socialismo", a Cuba y a Venezuela.
Tras él, fue el turno de Trump, que en la casa del multilateralismo, volvió a desplegar su doctrina nacionalista con una clara adverencia: "el futuro no pertenece a los globalistas, el futuro pertenece a los patriotas".