«El Señor nos lo premia igual»

A.G. / Burgos
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Los organizadores del Rosario Penitencial Obrero se asustan por un chaparrón y lo rezan en la sede del Círculo

Crítico momento en el que se decidió suspender la procesión. - Foto: Luis López Araico

Solo fueron unas cuantas gotas (porque luego las nubes casi desaparecieron y hasta el sol amagó con salir) pero quince minutos antes del comienzo de la procesión estaba el cielo tan encapotado que los organizadores del Rosario Penitencial Obrero no se la quisieron jugar y  optaron por llevar sus rezos al acogedor salón de actos del Círculo Católico presidido por el siempre sugestivo lema  ‘Unos por otros y Dios por todos’.
No hubo problema. El consiliario del Círculo, José María López, dijo bien claro al final del acto  que «el Señor y la Virgen María lo iban a premiar igual», un poco en plan la intención es lo que cuenta. Así que el itinerario, que arrancaba en la calle Concepción y que iba a ser tan vistoso con el paso denominado ‘Jesús atado a la Columna y Santo Sudario’ lleno a rebosar de claveles reventones se dejó para el año que viene.
Cómodamente colocados en las butacas, los miembros de las cofradías organizadoras e invitadas y un nutrido grupo de público sin afiliación visible pero de gran entusiasmo oraron con aprovechamiento el Rosario acompañando a la grabación que se escuchaba por los altavoces. En el escenario se sentaban representantes del Círculo y de la Cofradía de la Santa Columna, entre otros. Y aunque la media de edad de los asistentes era altita, por qué no decirlo, también es cierto que había algunos niños y adolescentes con sus coloridas túnicas, muy atentos a los Misterios y siguiendo todos los cantos sacros que en el recinto se escucharon.
Allí se recordó de una manera especial el sufrimiento de Jesús y el abandono que sufrió por parte de todos... salvo de las mujeres, y la primera, su madre, que aguantaron con él al pie de la cruz, como a muchas personas les toca cargar «con la cruz del paro», tal y como explicaba la voz en off en una sentida reflexión social muy propia de la entidad organizadora y que seguro que agradecieron muchos de los presentes.