Interbon pide la liquidación y abre la puerta a la entrada de Kronospan

G. Arce / Burgos
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La producción en Interbon quedó paralizada ayer tras conocerse la presentación de la solicitud de liquidación. - Foto: DB/Jesús J. Matías

El juez deberá decidir en un plazo de diez días las condiciones en las que se acometerá el proceso de venta de los activos del grupo maderero y en qué situación quedará la plantilla

El Grupo Interbon presentó ayer ante el Juzgado de lo Mercantil la solicitud para iniciar el proceso de liquidación de las cuatro sociedades de la compañía (Interbon, Unopan, Puertas Dimara y Instalaciones Dos Cero Tres Carpintería Industrial), descartando definitivamente un convenio con los acreedores para resolver la situación concursal y abriendo la puerta a otros posibles compradores además de Losán, el único que ha presentado oferta hasta la fecha.
El juez José María Tapia, titular del Juzgado Mercantil de Burgos, cuenta con un plazo de diez días para aceptar la solicitud y aprobar posteriormente un plan de liquidación en el que se determinaría, entre otros aspectos, las condiciones para la enajenación de las tres fábricas y de los diferentes activos de la maderera, así como la situación y las condiciones en las que quedarían los cerca de 400 trabajadores en esta operación.      
Entre los potenciales compradores vuelve a cobrar fuerza la oferta de un inversor extranjero, la multinacional Kronospan, el primer socio industrial con el que Interbon alcanzó un preacuerdo para entrar en su capital y resolver su difícil situación financiera. La solicitud del concurso de acreedores el pasado 7 de julio paralizó las conversaciones con el socio austriaco, aunque no el interés de éste por entrar en el mercado nacional, lo que siempre despertó los recelos de la competencia española y ha lastrado la posibilidad de un acuerdo para resolver el concurso de acreedores.
En su escrito presentado ayer ante el juez, Interbon apunta que Kronospan ya le ha comunicado que, «en un escenario de liquidación, volvería a considerar la oportunidad de invertir en el grupo».
Por lo que respecta a la oferta presentada hace unos días por el grupo gallego Losán, no ha sido aceptada por los bancos ni por el grupo de pequeños acreedores. De hecho, BBVA, Banca Cívica ySantander, habrían reclamado a Losán una mejora sustancial de las condiciones planteadas.
Losán ofreció 45 millones de euros por Interbon, pagando 2,1 millones al contado y el resto a lo largo de 11 años. Los acreedores privilegiados, los grandes bancos, eran los únicos que cuentan con «una mínima expectativa» de cobro de la deuda, mientras que el resto tiene unas posibilidades de cobro «prácticamente inexistentes», a juicio de Interbon.
La oferta de Losán por la dos fábricas garantizaba empleo solo a 280 trabajadores (en torno a 70 quedarían fuera)y contemplaba una reducción de sus salarios, compromisos que tendría que adquirir una empresa de nueva creación, que se constituiría con unos fondos propios de 10 millones de euros, por lo que la deuda que asume es «4,5 veces el capital».

Actividad

La decisión de solicitar la liquidación fue comunicada a lo largo del día de ayer a los comités de empresa implicados y fue recibida con sorpresa por el conjunto de los trabajadores.
Hoy está prevista una reunión  con el juez para solicitarle que el proceso de liquidación no interrumpa la actividad productiva en las fábricas, que ayer quedó paralizada en Castañares y Salas. El objeto de esta petición es «conservar el valor del negocio en la medida de lo posible a fin de intentar obtener el mejor precio de venta de la unidad productiva (en lugar de un precio de derribo de los activos)».

Plantilla

Desde el comité de empresa se confiaba ayer en que el cambio de propiedad de las fábricas afecte en la menor medida posible a sus plantillas. «Solo esperamos que sea una sucesión y que el comprador garantice la continuidad de la plantilla actual con las condiciones actuales», explicaban fuentes del comité, quienes confiaron que el juez tenga como premisa principal a la hora de establecer los criterios de la liquidación el mantenimiento del empleo. «Por encima de todo, es lo que más tiene que valorar a la hora de tomar una decisión», apuntaban.