Las fundaciones gestionan 426 millones en activos

G. Arce
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Caja de Burgos, con 228 millones de euros, es la de mayor tamaño y actividad de las casi 200 instituciones benéficas registradas en la provincia, aunque solo la mitad están vivas

Las fundaciones gestionan 426 millones en activos - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

Las fundaciones son un excelente termómetro para testar el estado de salud de una sociedad a lo largo del tiempo. Estamos ante instituciones creadas desinteresadamente por ciudadanos que, en muchos casos, quisieron o quieren devolver algo de lo que la vida les ha dado atendiendo a las necesidades de otros ciudadanos, sin otro fin que ayudar al bienestar general, al desarrollo económico, al impulso de la educación, al cuidado del patrimonio artístico, a la protección del entorno natural... Burgos es, a tenor de lo dicho, una tierra muy saludable: dos de cada diez fundaciones registradas en Castilla y León tienen su sede en la capital o en pueblos de la provincia y muchas prosperan como residencias de ancianos; museos; escuelas; centros tecnológicos; empresas de inserción para discapacitados; centros de emprendimiento empresarial; custodios del arte, del patrimonio o del entorno natural; impulsores de la investigación médica, de la cultura o de programas de solidaridad internacional...  
Toda esta labor es supervisada por el Protectorado de Fundaciones, dependiente de la Consejería de Presidencia de la Junta de Castilla y León. Este organismo, constituido en 1995, tutela y controla la actividad y los órganos de gobierno de las 820 instituciones registradas en la Comunidad, a las que habría que sumar las de ámbito nacional, cuya competencia descansa sobre el Ministerio de Justicia.
Burgos cuenta con 170 organizaciones de esta naturaleza registradas en la actualidad en el ámbito regional, aunque solo 83 tienen actividad a día de hoy. A ellas hay que sumar otras 25 de carácter nacional. Las contemporáneas conviven en el mismo listado con otras surgidas en siglos pasados y cuyos fines sociales han ido quedando en desuso por el paso del tiempo y el propio desarrollo económico y social generado con la implantación del estado del bienestar, con la educación y la sanidad de carácter público, principalmente. 
Hay fundaciones que remontan sus orígenes a la Edad Media, a las herencias de tierras, casas y bienes de familias rurales ricas y sin hijos (algunos indianos también) que optaron por impulsar obras pías en sus lugares de nacimiento: escuelas, asilos, orfanatos, hospitales de peregrinos... Muchos de estos proyectos sufrieron las desamortizaciones, la despoblación rural, el abandono y la ruina, e incluso han visto como su patrimonio quedaba diluido por las concentraciones parcelarias, entre otras muchas causas. Hoy mantienen su nombre en el registro y algunos bienes sin actividad alguna, aunque su extinción es una tarea compleja y que requiere de trámites. 
Burgos es, con diferencia, la provincia de la región con más fundaciones antiguas (69). Cuatro de ellas están en liquidación y el Protectorado está investigando la trayectoria de otras 12, una labor de rastreo compleja, que requiere de la intervención de personal experto en archivos e historiadores.
La gran mayoría de estas organizaciones no mantiene actualizada su información económica con el Protectorado, lo que está obligado por ley, en muchos casos porque no cuentan con los profesionales para realizar estos balances de cuentas y porque, paradójicamente, el pago de estas aditorías supera las posibilidades económicas y el patrimonio de la institución.
1.250 empleos. Las 83 fundaciones vivas registradas por la Junta son un motor económico de primera magnitud en la provincia. En total, suman más de 426 millones de euros en activos y dan empleo a 1.250 trabajadores, datos basados sobre cuentas cerradas en 2017, las últimas supervisadas. Son cifras muy importantes, que aumentan si se suman las 25 de carácter nacional, pero conviene matizarlas:una sola fundación y la única a día de hoy de origen bancario, Caja de Burgos, aglutina un activo total de 228 millones de euros, herencia en inmuebles y patrimonio financiero de la desaparecida obra social de la caja de ahorros. Es una institución bajo la supervisión del Banco de España que cuenta con una participación accionarial en CaixaBank, además del desarrollo de actividades de diferente naturaleza que le permiten obtener unos ingresos y reinvertilos en sus fines.  
Asimismo, la entidad con sede en la Casa del Cordón gestiona las fundaciones Gutiérrez Manrique y VideBurgos, dos instituciones de envergadura cuyos activos ascienden a 16,3 y 37,6 millones de euros, estos últimos centrados en un amplio parque de viviendas. 
Es importante también el peso de la Fundación Cajacírculo, con 46,7 millones en activos en 2017, aunque a día de hoy no es una fundación bancaria -recientemente ha transformado su naturaleza jurídica- pero mantiene su participación accionarial en Ibercaja. (Más información en edición impresa)