Volando entre cuatro paredes

G.A.T. / Miranda
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Miranda acoge el II Vuelo Open Indoor en el que casi una veintena de pilotos demuestran lo que son capaces de hacer con sus aviones ultraligeros • El mirandés Diego Yárritu, tercero de España, irá al Campeonato del Mundo

Los aviones son tremendamente ligeros y con ellos, dirigidos a través de un radiocontrol, se pueden hacer multitud de acrobacias. - Foto: G.A.T. / Miranda


P equeños sí, pero nada tienen que envidiar a sus hermanos mayores, salvo la imposibilidad de poder viajar en ellos, ya que apenas soportarían el peso de un insecto, pongamos una hormiga. Si se pudiera, seguro que las sensaciones serían extraordinarias, comparables o incluso superiores a las de volar en un reactor. Hablamos de aviones, sí, pero casi de papel, aunque a pesar de esa aparente fragilidad tienen la capacidad de hacer todo lo que a la imaginación de un piloto se le ocurra.
Ayer los mirandeses tuvieron la oportunidad de ver un espectáculo poco habitual, como fue el II Open Indoor de aeromodelismo. Una modalidad de esta actividad que tiene la particularidad de celebrarse en lugares cerrados y no al aire libre como pasa con la más extendida modalidad. Y cierto es que tener que limitarse a volar a toda velocidad entre cuatro paredes es todo un reto, pero la capacidad de manejo que los casi 20 pilotos de varias provincias que ayer se dieron cita en el pabellón Multifuncional supera cualquier expectativa.
Fabricados en depron, una variedad de poliestireno extrusionado que habitualmente se usa como aislante en la construcción y que es tremendamente ligero, estos aviones son capaces de hacer maravillas en el aire con un pequeño motor de hélice. «Se usan planchas de tres milímetros de espesor, e incluso se suelen fresar para que sea lo más ligero posible», explica Diego Yárritu, uno de los pilotos mirandeses. Para darle consistencia a este material se usan además varillas de fibra de carbono. «También intentamos fabricar, pero como no disponemos de muchas horas de pabellón para volar no podemos investigar con modelos caseros», lamenta Ricardo Fernández, otro de los pilotos locales.
Él empezó por tradición familiar, ya que su padre ya comenzó en este mundo antes de que se creara el Club Mirandés de Aeromodelismo, organizador de la cita. Como todos, se inició en la modalidad al aire libre. «El indoor es muy reciente, de hecho este año es el primero que está reconocido por la Federación», comenta. Diego encontró, siendo un niño, el avión que su padre había montado 15 años atrás y que nunca había volado, y así empezó su afición.
Y ha llegado lejos, ya que Yárritu quedó tercero en el Campeonato de España, lo que le ha dado una plaza para viajar a Alemania al Mundial, en el que competirá en la prueba técnica y además en otra que va acompañada con música y que es tremendamente vistosa. «Hace falta mucha práctica y hace falta también mucha concentración para hacer una tabla [movimientos obligatorios] y gran precisión en el vuelo», dice. A su lado Ricardo le apoya: «No hay avión malo, y es el piloto el que saca el partido al avión, y Diego es uno de los de gran nivel».