La cuarentena duplica los presupuestos para montar piscinas

L.M.
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Las desmontables hace meses que se han agotado, mientras que la espera para iniciar las obras va más allá de julio

La instalación de piscinas es un proceso complejo que requiere de paciencia y mucho conocimiento. - Foto: Alberto Rodrigo

Aunque durante los primeros días que se permitió a burgaleses salir a pasear o hacer deporte el tiempo acompañó, con jornadas de intenso calor, la situación ha dado un cambio radical durante los últimos días, en los que muchos han tenido que rescatar los abrigos y paraguas ante la inestabilidad y las precipitaciones. Pese a ello, y con el hándicap de vivir en Burgos, las empresas de instalación de piscinas no dan abasto.

El aumento de las llamadas interesándose por presupuestos se ha disparado desde hace mes y medio entre un 40 y un 50%, según estiman desde Arcobur Piscinas, que opera desde Segovia hasta Vizcaya. «Hemos gestionado hasta 30 clientes cada semana, cuando otros años no llegábamos ni a la mitad», explica su gerente, DiegoMartínez. Entre las principales situaciones que se encuentran cuando contactan con ellos destaca la rehabilitación de viejos vasos, en muchas ocasiones situados en municipios, y que llevan años desatendidos. «La gente no tiene previsto este año irse de vacaciones muy lejos y han decidido arreglarlas para que vengan los hijos o los nietos», indica. Además, asegura que el periodo de confinamiento ha favorecido que las personas que estaban indecisas sobre si instalar una piscina o no en su jardín den el paso definitivo. «Las desmontables ha sido una locura. No hemos dado abasto y la falta de estocaje por parte de las fábricas desde hace mes y medio nos ha impedido vender más», explicaMartínez. La alta demanda de todo el país y la consecuente falta de material tras el parón de las industrias durante parte de abril ha provocado una escasez de estos productos, mucho más asequibles. Estos modelos se mueven en la horquilla de los 2.000 euros, mientras que las que conllevan una obra más compleja pueden ascender hasta los 10.000. Obra civil, aislante para mantener la temperatura dentro del vaso, depuradora mucho más profesional y una garantía «de por vida» disparan el precio de estos últimas. «No nos imaginábamos tanto trabajo como el que tenemos.Sigue entrando y tenemos que dar lista de espera a finales de julio o principios de agosto», reconoce.

Contra frío y viento. El gerente de Arcobur Piscinas se muestra sorprendido de la gran demanda que está teniendo dentro del mercado burgalés, al que parece no afectarle el frío, viento o la inestabilidad meteorológica de la provincia y capital.

«En Burgos, en contra de lo que podría intuirse, se hacen muchas piscinas, más de las que la gente cree.No tenemos la misma carga de trabajo que en otros territorios como La Rioja o Álava, con un clima más cálido, pero sí es alta la demanda y el interés», admiteMartínez, que destaca el incremento de las cubiertas y climatizadas, aunque su precio puede llegar a incluso duplicar la de una colocada a cielo abierto.
El tiempo medio de instalación de una piscina ronda las dos semanas, y se requiere de unos conocimientos y aptitudes profesionales que no todo el mundo cumple, por lo que encontrar personal se antoja complicado. «Hemos tenido que contratar un trabajador en momentos puntuales para que nos eche una mano, pero tampoco hay gente especializada», lamenta. Entre las cualidades que se le exige, además de destreza en obra y fontanería, se exigen ciertos certificados para soldar ciertas láminas que las marcas demandan para otorgar sus garantías. «Son trabajos muy específicos», apunta.

Durante los últimos días, en los que el frío y la lluvia han ganado el pulso a las buenas temperaturas de finales de mayo, el teléfono ha dejado algo más de sonar, lo que permite a DiegoMartínez y a sus empleados organizarse y poder procesar todos los pedidos que tienen aún en cartera. «Se agradecen los días con nubes, la gente se lo piensa algo más y las llamadas nos da un pequeño respiro», sentencia el gerente de Arcobur.