La alternativa real al gasóleo y el gas

R. Travesi / Burgos
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Las comunidades de propietarios estudian la posibilidad de instalar calderas de biomasa, que utilizan pellets, más barato que las fuentes de energías tradicionales para la calefacción

Imagen de una caldera de calefacción central de gasóleo en una comunidad de propietarios de la calle Guardia Civil, en el centro de la capital. - Foto: DB/Patricia González


La caída de temperaturas en la última semana obliga a poner la calefacción en los hogares y a echar cuentas. En eso están las comunidades de vecinos con caldera centralizada de gasóleo y gas natural que este invierno deberán pagar mucho más por la escalada de precios si no quieren pasar frío. El litro del gasóleo C, destinado a calefacción, cuesta más que hace un año, mientras que el gas acumula ya tres subidas en los últimos meses y su precio ha aumentado un 7,4% en lo que va de 2012. El gasto en sistemas de calor unificados es, siempre, el principal en una comunidad de propietarios y, especialmente, en un lugar como Burgos, que se caracteriza por la crudeza de los inviernos. Lo habitual es que este tipo de gasto se coma más del 50% de las cuentas anuales y puede llegar hasta el 80% cuando hay empleados al cargo de esas instalaciones. Una situación que trastoca los presupuestos y que obliga a adoptar una decisión.
El presidente del Colegio Oficial de Administradores de Fincas de Burgos y Soria, Sergio Javier Carrasco, asegura que esta escala de precios se afronta de manera desigual por las comunidades. Apunta que unas optan por incrementar las cuotas mensuales y así adecuar el presupuesto a la subida mientras que otras, las menos, prefieren reducir el horario del servicio.
El incremento del precio de los carburantes no solo se nota a la hora de repostar gasolina en los vehículos particulares sino que también es constatable en el gasóleo destinado a calefacción. Es el gasóleo tipo C, con un litro que está a poco más de un euro, 24 céntimos más que en enero de 2011, 37 más que en 2010 y casi el doble que hace tres años, cuando rondaba los 55 céntimos. Pero lo mismo ocurre con el gas natural, que suele estar referenciado al petróleo.
Carrasco ha constatado que las comunidades comienzan a plantearse la posibilidad de sustituir los equipos de calefacción de gasóleo y gas por otros con combustibles más económicos como el pellet. De todos modos, cree que en Burgos aún no se ha puesto en marcha ninguna instalación de este tipo de biomasa. Eso sí, asegura que algunas ya han solicitado estudios y presupuestos. «El cambio a pellet supone una inversión muy importante pues es preciso cambiar toda la instalación y es más cara que una convencional de gasóleo o gas», apunta el presidente del Colegio de Administradores de Fincas. Pero el desembolso inicial se compensa con el gasto posterior que, a los precios actuales, puede ser -dice- entre un 35 y un 50% inferior, por lo que la amortización es rápida.
El uso de la biomasa no es algo nuevo porque este tipo de combustible ya se utiliza en algunas ciudades del entorno como, por ejemplo, Valladolid y Logroño, para la generación de agua caliente sanitaria y calefacción. Los pellets son pequeños cilindros de serrín y virutas de madera seca, triturada y prensada y su precio es muy inferior al de otras fuentes más tradicionales. Se trata de un producto que no depende de las fluctuaciones del petróleo, cuya tendencia es siempre al alza, porque es un material obtenido de la limpieza de los bosques como ramas caídas, árboles secos y poda. Junto al ahorro económico que puede ser la mitad, cuenta con otros beneficios como ecológicos puesto que contamina mucho menos al medio ambiente.
Hace unos días, este periódico publicaba que la empresa de ingeniería Accuore, propietaria de la firma Energías Renovables Trespaderne, iba a construir su nueva planta de fabricación de pellets en el parque empresarial del Valle de Tobalina, con el ánimo de estar operativa en 2014 También, comenzará afuncionar, en breve, la instalación en Villazopeque.

Menor consumo. El alza del precio de los carburantes ha supuesto un menor consumo en los últimos años, a los que se ha unido el momento de crisis económica. Los datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores) así lo constatan. Frente a las 24.700 toneladas de gasóleo C que se comercializaron en 2007 en la provincia, las ventas del año pasado fueron de 19.800 toneladas. Es decir, un 20% menos. El descenso ha sido progresivo en los últimos cinco años.
Además, la comercialización de este tipo de carburante aumentó el pasado mes de agosto, como anticipo a la subida del IVA en septiembre que pasó del 18 al 21%. Este año, las ventas en agosto casi se triplicaron en comparación con el mismo mes de 2011 (un total de 698 toneladas frente a 268). Pese al aumento de este impuesto, las mayores demandas de gasóleo C coinciden con los meses de más frío. En diciembre del año pasado, se distribuyeron de este carburante 3.310 toneladas, en noviembre, fue de 1.890 toneladas y en octubre, 1.440.