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Los dueños de Fresdelval actúan ante la inacción municipal

H.J.
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Año y medio después de una reunión con los concejales en la que se les prometió soluciones, la familia propietaria del monasterio y el palacio solicita el reconocimiento de aprovechamientos urbanísticos para hacer viable la restauración

El patio del palacio, fotografiado en el año 2017. La familia propietaria asegura haber empleado un millón de euros en distintas actuaciones rehabilitadoras. - Foto: Alberto Rodrigo

Los concejales que forman el Consejo de la Gerencia de Fomento y varios técnicos municipales visitaron el monasterio de Fresdelval en julio de 2020. Algunos desconocían por completo el valor y el estado actual de un monumento declarado Bien de Interés Cultural y que lleva décadas esperando una intervención que dé la vuelta a su proceso de deterioro. Como todo el que visita el cenobio, quedaron gratamente sorprendidos y el Ayuntamiento anunció entonces que daría una solución a la fórmula para poder restaurar el monumento a cambio de unos aprovechamientos urbanísticos que llevan reconocidos desde el PGOU de 1999. Hasta ahora.

Año y medio después de aquella visita, y ante la inacción municipal, la familia propietaria de Fresdelval ha registrado un escrito ante el Ayuntamiento en el que reclaman la obtención por parte de la ciudad de unos sistemas generales (espacios verdes), alrededor de 150.000 metros cuadrados de terreno situados alrededor del monasterio que garantizarían la conservación del paisaje circundante. A cambio, solicitan adscribir esos terrenos al antiguo sector S-32 'Arlanzón', situado donde estaba el recinto ferial de La Milanera, que ahora sería un suelo urbano no consolidado puesto que precisamente ese sector fue uno de los que anularon los tribunales en 2016 por suponer un crecimiento injustificado de la ciudad.

Esta petición de los dueños se presenta tras los numerosos vaivenes que ha dado el entorno de Fresdelval y su plasmación en el Plan General de Ordenación Urbana. En 1999 se les reconoció una superficie de 628.000 metros cuadrados, con unos sistemas generales de 278.000 y un aprovechamiento lucrativo máximo de 75.240. Ya entonces quedó establecido que la urbanización del suelo quedaba vinculada "expresamente a la restauración del exconvento".

anulación judicial. Posteriormente, en 2006, se presentó una modificación del PGOU que fue aprobada y que multiplicó el aprovechamiento lucrativo hasta los 266.128 metros. El Tribunal Superior de Justicia la anuló, pero no tocó la clasificación del suelo como urbanizable, y el entorno de Fresdelval se convirtió en un Plan Especial con más de 200.000 metros cuadrados de sistemas generales adscritos al S-32 y más de medio millón vinculados al S-33 'Villatoro'. Finalmente en 2016, el TSJ tumba estos dos sectores (además de otros ubicados en Villímar y Mirabueno) pero siempre sin anular el carácter de urbanizable que ha conservado el suelo de Fresdelval durante todo este tiempo, y la solución a todas esas zonas urbanizables sigue pendiente de una modificación del Plan que se lleva eternizando varios años y que sigue en fase de redacción.

Gerardo Sanz-Rubert, en representación de sus hermanos y su madre junto a los que firma el escrito presentado ante el Ayuntamiento, recuerda que en todo este tiempo la propiedad ha realizado "numerosas intervenciones para la conservación del monumento" que se han concretado, entre otras acciones, "en la rehabilitación integral del palacio renacentista conocido como 'Casa de Carlos V'".

Esfuerzo de conservación. Los dueños calculan en un millón de euros el importe empleado en todas estas actuaciones, pero advierten de que para continuar con la labor restauradora "es necesario que, al igual que la propiedad ha venido cumpliendo con sus compromisos, la administración local cumpla con las expectativas generadas a lo largo de estos años en sus diferentes instrumentos de planeamiento y no cercene los derechos de los propietarios implicados en la conservación y restauración del monumento".

Por todo ello concluyen que "una de las fórmulas más sencillas" es mantener la obtención de los sistemas generales denominados EGN-1 de 148.924 metros cuadrados, vinculándolos al antiguo S-32. "Con ello se hace posible seguir obteniendo para la ciudad unos espacios libres que proporcionen una zona verde de uso público vertebradora del entorno y que facilita la contemplación del monasterio", explican. Y a su vez, con la adscripción al viejo sector urbanizable una vez reconvertido a suelo urbano no consolidado se generan unos recursos urbanísticos "necesarios para continuar con la consolidación y restauración del monasterio", una tarea ingente que promete suponer inversiones multimillonarias.

Advierten, además, en una clara advertencia a la administración que sería "muy difícilmente justificable" que se excluya a sus suelos de la solución resultante del S-32 "dando preferencia a solucionar otros ámbitos". De nuevo es Gerardo Sanz-Rubert quien insiste en que no quieren "dejarlo morir" porque llevan "25 años haciendo obras de consolidación y 20 siendo un suelo urbanizable" por lo que recalca respecto a la solución urbanística que se adopte para arreglar lo que anularon las sentencias de 2016: "El problema lo tiene el Ayuntamiento". El Plan Especial de Fresdelval contempla también los sistemas generales EGN-2 con más de 500.000 metros, pero la familia propietaria del palacio y del monasterio admite que el S-33 "será muy difícil de desarrollar" pues el crecimiento de Villatoro está paralizado hace años.

Tras la presentación de su escrito ante la administración, como recordatorio y acicate de que el problema no puede aplazarse eternamente, los dueños del monumento subrayan que su objetivo es "buscar una solución de consenso" y anuncian que hablarán en las próximas semanas con los distintos grupos políticos municipales para concitar el mayor acuerdo posible con todos ellos.
Una joya que enamoró a Carlos V. El Real Monasterio de Nuestra Señora de Fresdelval data del siglo XV, cuando se levantó un cenobio de la Orden Jerónima sobre los restos de una antigua ermita. De su esplendor habla el hecho de que hasta el propio Carlos V tuviera intención de morir allí, aunque finalmente se decidiera por Yuste, y el escudo del emperador preside uno de los salones de la casa palacio anexa al edificio religioso.

Abandonado tras la Desamortización de Mendizábal, en el siglo XIX, pasó a manos privadas. Fue declarado Monumento Nacional en 1931, pero este reconocimiento no impidió su paulatino deterioro (por suerte, varias de sus obras de arte se conservan en el Museo de Burgos) hasta que hace unos pocos años se iniciaron unas tareas básicas de consolidación en el monasterio y una actuación más ambiciosa en la zona del palacio.

La asociación Hispania Nostra, que elabora una Lista Roja con los bienes patrimoniales amenazados de toda España, lo incluyó en esa relación hace dos años, aunque finalmente ha matizado la separación entre los edificios palaciego y monacal.