Aranda revoca el PGOU a pesar de la división política

Adrián del Campo
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Solo el PSOE vota en contra de esta vuelta al plan inicial aunque toda la oposición critica al Gobierno

El concejal de Urbanismo, Alfonso Sanz (de granate), acaparó todas la miradas en el debate sobre el PGOU. - Foto: A. del Campo

El pleno del Ayuntamiento de Aranda dio luz verde ayer la revocación de la aprobación inicial del proyecto de revisión del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Un paso, este primero para el nuevo proyecto, que fue dado hace cinco años en el mismo salón de plenos. Este hecho, el de retrotraerse un lustro, generó hace semanas un gran debate en la ciudad que derivó en llevar la anulación al pleno por segunda vez. Fue en este segundo intento cuando el Ayuntamiento aprobó la revocación con los votos a favor del equipo de Gobierno de PP y Ciudadanos, que sumaron ocho, pues faltaba la alcaldesa y el edil de Ciudadanos, Francisco J. Martín Hontoria, ocupó su asiento. Imagen que parece alejar la moción de censura anunciada por el PSOE. 

Fueron precisamente los socialistas los únicos en votar en contra, seis votos, les faltaba una concejala. Por su parte, Podemos, Vox e IU se abstuvieron. Todos los grupos municipales coincidieron en que la revocación era un paso atrás pero necesario. "De las opciones posibles esta es la mejor. No queda otra que retroceder para avanzar", resumió el portavoz de Ciudadanos, Francisco J. Martín. Esta coincidencia que llevó a la revocación, vía abstenciones, fue un espejismo. El resto del debate sobre el PGOU no generó más consensos y derivó en una serie de discusiones entre el concejal de Urbanismo, Alfonso Sanz, y el resto de portavoces de la oposición. 

Vox reprochó las "prisas repentinas" tras cinco años e incidió en que se vuelve a la "casilla de salida". Vuelta al comienzo en la que coincidieron PSOE, Podemos e IU. A todos ellos les contestó Alfonso Sanz afirmando que no era un regreso al pasado, al de 2014, sino que muchos puntos del proyecto inicial se podrán reutilizar, como el informe de impacto ambiental, y que no se partirá de cero. Además apuntó que la revocación era algo necesario, aludiendo a informes técnicos, y destacó que se tendrán en cuenta las alegaciones del resto de grupos a la hora de redactar el futuro proyecto del PGOU, que, en teoría, debería retomar la marcha y contar con la base del anterior.

Al PSOE fue al partido que menos le valieron las explicaciones del concejal de Urbanismo y volvió a exigir responsabilidades políticas ante un caso, el del nuevo retraso del Plan General, que considera "grave". La líder socialista, Mar Alcalde, reincidió en los perjuicios provocados por el PGOU que nunca se llegó a instaurar, como la imposibilidad de ampliaciones y nuevas llegadas de empresas.

El turno de las mociones lo abrió una de Podemos sobre la que no hubo grandes diferencias. Reclamaba una ordenanza para la protección y registro del arbolado que fue aprobada con el único voto en contra de Vox. La siguiente moción, la presentada por el partido ultraconservador, sí generó el debate esperado. El texto pedía una calle o monumento dedicado a la unidad nacional. Fue rebatido con una enmienda a la totalidad presentada por el resto de grupos, de derechas y de izquierdas, sustituyendo la propuesta por un símbolo a la fraternidad. Esta enmienda salió adelante no sin antes ver cómo Vox acusaba un "boicot" del resto de partidos y tanto IU como Podemos leían pasajes de víctimas del franquismo. Esto devolvió protagonismo a Alfonso Sanz, que les cortó la lectura aseverando que no contaran "la Caperucita Roja" en la penúltima confrontación de la tarde, ya noche.