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"No tenemos mujeres en talleres porque no hay candidatas"

G. Arce
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Carmen Pinto, consejera delegada del Grupo Nicolás Correa

Carmen Pinto, consejera delegada del Grupo Nicolás Correa - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

La primera ejecutiva del Grupo Nicolás Correa tiene muy presente en su día a día de alta gestión y dirección todo lo aprendido durante sus muchos años en los talleres del fabricante de grandes fresadoras, un lugar donde, muy a su pesar, no hay mujeres (porque tampoco las hay en las aulas de los grados de la FP que demandan), pero que para ella nunca fue territorio hostil, sino todo lo contrario, "fue un lugar donde pude aprender mucho y en muchos ámbitos". Carmen Pinto, burgalesa del 73, es ingeniera industrial en la especialidad de Mecánica e Intensificación de Máquinas y MBA por la Escuela IDE-CESEN.

Trabajó en la Universidad de Valladolid y fue ingeniera en Renfe antes de incorporarse hace casi 20 años a la empresa que preside José Nicolás-Correa. Ha dirigido las áreas de Calidad, Producción por Mecanizado y Montaje y en diciembre de 2013 llegó a la Dirección General. Cuatro años después fue nombrada consejera delegada, siendo una de las primeras ejecutivas de la industria burgalesa y la piloto del cambio generacional, tecnológico y comercial que está afrontado el gigante de la máquina herramienta.

¿Dan por superada la crisis económica generada por la pandemia o aún habrá que esperar? 

A nosotros, la pandemia nos ha traído incertidumbre, pero no hemos sido de los sectores más castigados. Por un lado, China es nuestro primer mercado y a este país le afectó de lleno la pandemia en un primer momento pero luego recuperó rápido el ritmo. A partir de mayo o junio alcanzó la normalidad. Nosotros llevamos muchos años trabajando en este país, es un mercado y una cultura a la que nos hemos adaptado muy bien y en la que tenemos la ayuda de personas expatriadas que han permanecido allí durante todo el tiempo. Con lo que hicimos en China el pasado año en captación de pedidos compensamos, de alguna manera, el parón del resto del mundo.

¿Europa sigue ahora el mismo camino? 

A finales de 2021 y principios de 2021 empezamos a ver la recuperación en Europa, Estados Unidos y Canadá. El flujo de personas se ha ido restableciendo, aunque no sin dificultades (cuarentenas, PCR...). Nosotros dependemos mucho de los viajes de los técnicos y de los comerciales. Con ello, hemos recuperado la normalidad en el flujo de los pedidos y el peso de China se ha reconducido a sus cauces normales. En Europa hemos notado la recuperación de Italia, que es casi nuestro primer mercado industrial fuera de China. Hay sectores tocados como el de la automoción y el aeronáutico pero se compensan con el auge de las energías renovables (principalmente, el eólico) y la mecánica general, muy empleada en la construcción.

O sea que la perspectiva para este 2021 es buena... 

Sí. Insistiendo en que para el Grupo 2020 no fue un mal año y ahora seguimos en la misma línea.

¿Hacia dónde camina el Grupo Nicolás Correa tras su apuesta por la digitalización, la mejora de instalaciones y el cambio de imagen de marca? 

Queremos ser líderes en lo que hacemos. Dentro del subsector de las fresadoras siempre hemos sido una marca con prestigio y reconocimiento. Sí es cierto que, después de la crisis de 2008 quedamos muy tocados y pasamos unos años bastante malos por la crisis global y propia. Después de aquello, afrontamos un periodo de renovación a todos los niveles en el que nos marcamos como principal objetivo el recobrar el liderazgo que se nos había quedado tocado y centrar nuestra empresa en la rentabilidad. Esto no deja de ser un negocio y tiene que ser rentable para ser estable. Los primeros años fueron de poner mucho orden y de centrarnos en la estrategia de la rentabilidad. Ahora queremos parecer lo que somos: tenemos unas máquinas de primer nivel en tecnología a escala mundial, nos podemos mirar cara a cara con todos nuestros competidores y ahora nos toca reflejar ese salto tecnológico en nuestras máquinas con una renovación generacional que ha quedado plasmada en la imagen de nuestros productos. Han sido años muy difíciles en los que nos hemos centrado primero en sobrevivir y luego en resurgir. También hemos invertido en una renovación de la planta y de las oficinas.

Han levantado una nave nueva en la central del polígono Burgos Este. 

Es una nave prefabricada que responde a la alta actividad que tenemos y también al acopio de materiales que necesitamos para anticiparnos en lo que podamos a la crisis de suministros que padecemos. No podemos depender de un pedido de hoy para mañana, porque igual no hay. Ante eso, además de ordenar el área de producción y los talleres, hemos buscado una solución rápida con una nave prefabricada que en 6 semanas te facilita un espacio extra. Es una solución temporal para el problema de abastecimiento de las materias primas.

¿Tan crítica es la situación de los abastecimientos a nivel mundial? 

Sí. Es un tema crítico a todos los niveles. Empezó a primeros de año, con una escalada importante en el precio del acero, que para nosotros es la principal materia prima. Luego vino un segundo problema, que es el desabastecimiento de materias primas. No sé decir las razones de esta situación. Por un lado, hay un exceso de demanda y una escasez de oferta, aunque los sectores del automóvil y el aeronáutico -principales consumidores de acero- no están en su mejor momento. También se habla del autoabastecimiento de China, lo que limita la salida al mercado de acero. Otro tema, es el componente especulativo en torno a esta crisis. Hay analistas que lo conocen mejor que yo, pero la realidad es que tenemos dos problemas: de abastecimiento y de escalada de precios. Nosotros nos encontramos con ofertas que tienen validez de 24 horas... 

¿Esta incertidumbre tan elevada puede trastocar los planes de crecimiento de una empresa como Nicolás Correa? 

Desde principios de año intentamos anticiparnos para evitar el problema de desabastecimiento. No obstante, cuando vendemos una máquina lo hacemos a un precio cerrado, con unos costes calculados a unos precios. Por ello, tenemos que asumir lo que suban. Intentamos hacer los deberes y anticiparnos lo que podemos. No solo es el acero, también el material eléctrico (todo lo que da movimiento a las máquinas), con el que está ocurriendo lo mismo que con los microchips en los coches. Son problemas de plazos y de precios. Lo que antes eran 3 meses ahora son 6, el plazo que nosotros damos para la construcción de una máquina sencilla. Es importante gestionar y adelantarnos a los acontecimientos.

¿Prevén cuándo se despejará esta incertidumbre? 

Yo espero que sea pasajera. Llegará un momento en el que el mercado se regule porque ha habido un desacompasamiento con la pandemia. Esto se ve muy claro con el transporte marítimo, que se ha encarecido terriblemente. La semana pasada pedimos una oferta para embarcar una máquina con destino a China barajando la idea de hacerlo antes del 30 de julio o después. Pues bien, el coste se duplicaba a partir de agosto y solo con validez a 15 de agosto. Hay una escalada de precios tremenda. No se han restablecido las rutas marítimas prepandemia pero hay demanda.

¿Han buscado proveedores en el continente europeo? 

No somos dependientes de China para las materias primas. Todo lo que utilizamos lo compramos en Europa. Todo lo que podemos en España y también en Burgos. Aplicamos una política de proximidad y, afortunadamente, no dependemos de China o Estados Unidos. Hasta la madera para los embalajes está sufriendo una escalada de precios. Toda la cadena de suministros está afectada.

¿Les preocupa que China pase de ser su principal mercado a su principal competidor? 

La diferencia de tecnología que hay entre el producto hecho en Europa por Nicolás Correa y China es todavía importante. Vemos potencial en China, el año pasado fue nuestro principal mercado y en el corto plazo seguirá siendo importante. En un año normal representa el 25% de nuestras ventas. Nuestras máquinas van dirigidas a todos los sectores, desde defensa a mecánica general, construcción y energía. Nos vamos adaptando a las crisis de cada ámbito y de cada país. La diversidad nos da estabilidad. Ahora mismo, en China hay dos sectores que están empujando por encima de todo lo demás: el eólico y, paradójicamente, la aeronáutica. Mientras en el resto del mundo ha estado parada, en China está siendo una de las industrias más punteras a través de la empresa estatal Comac, que aprovecha el parón de Airbus y Boeing para darse un empujón tecnológico y de volumen.

La necesaria reindustrialización de Europa y también de España cobra fuerza ante este panorama. 

Espero que sea posible, aunque habrá parte de la industria que vuelva y habrá otros proyectos nuevos que inicialmente ya no se plantee hacerlos en China. Creo que la estrategia pasará primero por Europa antes de plantearse darse el salto a China. La pandemia nos ha confirmado que no se puede ser tan dependiente de un tercero y nos hará replantearnos las cosas. La digitalización va a ayudar en este sentido porque cambia la forma de hacer las cosas y permitirá hacerlas en Europa. Dicho esto, veo más difícil que vuelvan las industrias que se fueron a China porque volver a poner en marcha algo que se cierra es muy difícil.

¿Nicolás Correa participará de los fondos europeos Next Generation? 

A través de la Asociación de Fabricantes de Máquina Herramienta hemos presentado un proyecto sectorial (Perter) enfocado a la digitalización de la fabricación, las máquinas con servicios online a larga distancia para su control en todo momento. Se habla mucho de estos fondos pero, en realidad, no se ha concretado nada sobre su distribución y estamos en julio... Creo que estas ayudas pueden dar un empuje a la industria muy importante. A nosotros nos pillan en un momento en el que tenemos proyectos en marcha muy bonitos a los que les darían un gran impulso.

¿Dónde invertiría estos fondos europeos? 

En la modernización de la industria que tenemos, para hacerla mucho más competitiva con las herramientas digitales. En España hay muchos segmentos todavía que son muy tradicionales y que su ser o no ser va a estar en dar ese paso para estar a la altura de lo que se está haciendo en el mundo. Por ejemplo, en el ámbito de la energía eólica, una parte importante de las piezas estructurales de los aerogeneradores proceden de China y los fondos europeos podrían permitir que esa fabricación vuelva a Europa. Este cambio puede ser una oportunidad para nosotros y, lógicamente, para Burgos, que creo que está haciendo los deberes para competir con el resto del mundo.

¿Los proveedores nacionales y burgaleses de Nicolás Correa les siguen en la carrera de la digitalización que han emprendido? 

Es una responsabilidad que tenemos las empresas más grandes y va en nuestro propio interés porque el tejido industrial que tenemos a nuestro alrededor es el que nos sujeta. En este sentido, el tejido industrial de Burgos es un gran desconocido porque es digno de admiración por el resto de España. Hay grandes empresas y no solo por tamaño sino también por lo que hacen. Creo que hay además una mentalidad muy abierta para seguir a las empresas tractoras. También hay un cambio generacional en los trabajadores, los equipos directivos y en la propiedad de las empresas que crea el clima propicio para dar este paso.

¿Cómo avanza el proyecto de los centros de carga para vehículos eléctricos en el que están inmersos? 

Seguimos probando. Hemos desarrollado los primeros prototipos y seguimos fabricando para hacer instalaciones a medida, no cargadores estándar. Estamos estudiando distintas posibilidades porque queda mucho por desarrollar en la movilidad eléctrica. Va más deprisa el coche que las infraestructuras. Vamos hacia la carga rápida porque la experiencia del usuario va a ser tanto más satisfactoria en la medida en que la carga de los vehículos se haga de una forma mucho más rápida de la que se hace hoy en día.

¿Ampliarán en Villalonquéjar IV? 

Tenemos unos terrenos reservados en los que en los próximos meses tomaremos una decisión.

¿Cuándo se firmará el nuevo convenio del metal en cuya negociación ha participado? 

Hay acuerdo, pero ahora estamos redactándolo. Hubo una voluntad clara por parte de las partes para entenderse. A nosotros no nos ha ido mal en 2020 pero la industria está sufriendo muchísimo y se han vivido realidades muy duras que continúan en 2021. Hay muchas incertidumbres. Todos los agentes sociales compartían que el momento era difícil y que había que llegar a un acuerdo para dar estabilidad.

¿La industria volverá a crear empleo? 

Es lo que esperamos si se recupera la actividad, aunque aún se viven realidades muy duras en el Metal.

¿Qué le parece que ahora se abra el debate para elevar el Salario Mínimo Interprofesional? 

Estamos en un momento de generar estabilidad y quitar incertidumbres y temas conflictivos. Esta bien que el salario mínimo se vaya equiparando al del resto de Europa pero igual no es el momento más adecuado para plantearlo. No obstante, lo importante es el acuerdo de los agentes sociales en torno a este tema. Abrir conflictos en un momento como en el que estamos no ayuda nada.

¿Ampliar la vida laboral -con incentivos- sería interesante para las plantillas de una industria en proceso de cambio generacional y ante un horizonte de digitalización? 

Entiendo que el sistema de pensiones y su mantenimiento es una cuestión compleja. Lo que sí que veo en nuestra empresa es que hay trabajadores que llegan a los 65 años con una vida laboral muy larga, de más de 40 años, y que les llega el momento de descansar. Hay unas realidades muy diferentes en la industria, en la banca o en la telefonía. Igual, lo primero deberíamos hacer en nuestro país es homogeneizar todas esas realidades para afrontar las exigencias del sistema de pensiones. Desde luego, en la industria no hay prejubilaciones con cincuenta y pico años; sí a los 60, 61 y más ahora a los 62, pero con una vida laboral muy importante detrás.

¿Tenemos una buena estrategia industrial en Burgos? 

Lo primero que hay que decir es que las que tienen el mérito son las empresas, aquí no hay méritos políticos, aunque la política ayuda en momentos delicados. También están las instituciones que hacen de puente entre la Administración y las empresas, que en nuestro caso son FAE o la patronal del Metal, Femebur. Siempre pedimos más a las administraciones.

¿Nicolás Correa tiene alguna petición urgente que hacer? 

En Burgos hay una necesidad clara de mejorar las comunicaciones. Hoy en día las empresas somos globales y el estar bien comunicadas es una necesidad. Burgos ha sido y es un cruce de caminos y debe cuidar sus comunicaciones. No nos podemos quedar fuera de los grandes corredores. Por lo demás, somos una comunidad autónoma muy grande y con muchas realidades diferentes. Aquí hay muchísimo conocimiento, de hecho, Nicolás Correa vino en su día de Éibar a aquí porque Baldomero Nicolás Correa tenía trabajadores formados en Burgos, en su gran tradición de las maestrías, las escuelas de Formación Profesional como la del Padre Aramburu, de donde salían perfiles muy bien formados y valorados por las empresas. La formación también hay que cuidarla porque se habla del talento pero talento tenemos todos, aunque cada cual debe encontrar el suyo a través de la formación. Burgos tiene que reformar las carreras técnicas de su Universidad y que cualquier hombre o mujer pueda estudiar lo que quiera en el entorno. Para la industria, todo lo que sea potenciar las enseñanzas técnicas en la Universidad y en FP es bueno y nos permitirá seguir siendo una potencia en este ámbito. Tener los perfiles que necesitas en Burgos es un valor en sí mismo, no necesitas desplazar gente, da estabilidad y la oportunidad de vivir en tu tierra si quieres.

¿Hay nivel en la formación que se imparte en Burgos? 

Sí, tanto en la FP como en la Universidad. Vemos unos perfiles muy preparados y muy competentes, y eso hay que cuidarlo. 

¿Le preocupa que no tengamos el Parque Tecnológico en marcha? 

Sería bienvenido. Nosotros trabajamos mucho con la Universidad y con centros tecnológicos. Todo lo que sea apoyar la investigación y el I+D es bienvenido. Hoy las distancias no son un problema, aunque nosotros siempre damos prioridad al trabajo más cercano por la facilidad y porque apostamos por el desarrollo de Burgos. A veces, los especialistas están fuera y debemos apoyarnos en centros tecnológicos que dedican todo su tiempo a la investigación y están muy abiertos a diferentes industrias. Ven más que uno que solo esta centrado en su campo.

Muy a nuestro pesar, no tenemos mujeres en talleres porque no hay candidatas en la FP y esto tiene que cambiar.

¿Cómo va la cuota femenina en Nicolás Correa? 

Tenemos dos realidades, el taller y las oficinas, siendo en toda la empresa el perfil técnico el dominante. En taller no tenemos mujeres muy a nuestro pesar porque la dificultad de selección es importante, ya que en los grados de Formación Profesional desde los que principalmente se accede a los puestos de trabajo que ofrecemos (mecanizado, mantenimiento, electrónica, entre otros), no hay apenas presencia femenina. Culturalmente, en nuestro entorno, se asocia la palabra taller al perfil masculino y es algo en lo que hay que trabajar, para que cambie poco a poco. Mi principal formación técnica, dentro de la empresa, tuvo lugar trabajando muchos años en el taller, y nunca fue un lugar hostil para mi, sino todo lo contrario, fue un lugar donde pude aprender mucho, en muchos ámbitos. Me encantaría abrir este mundo técnico a la mujer.

También la dirección es femenina. 

En oficinas, en cambio, y a pesar de la carencia de mujeres en las enseñanzas técnicas, la situación es diferente, y contamos en la actualidad con un 30% de presencia femenina. Nuestra política, en la selección, es clara, igualdad de oportunidades. En el Consejo de Administración y el Comité de Dirección, este porcentaje aumenta por encima del 40% en ambos casos, sin haber propiciado en ninguno de los dos ámbitos un sistema de cuotas. Aquí hay igualdad de oportunidades aunque las últimas incorporaciones han sido casi todas mujeres.