El riesgo de caída del alero del monasterio de Santa Dorotea urge una intervención

C.M. / Burgos
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El Cuerpo de Bomberos ha actuado hasta en tres ocasiones en año y medio al precipitarse tejas a la calle. Las obras cuestan 7.300 euros pero las religiosas no pueden afrontar esta cantidad

El paso del tiempo hace mella en todos los edificios, especialmente si tienen más de 500 años, y la inversión en su conservación es muy elevada. La situación se agrava si están ocupados por órdenes religiosas que, a la crisis de vocaciones que sufren, suman la económica. Es el caso del monasterio de Santa Dorotea, ubicado en la calle del mismo nombre, que urge una intervención en el alero del edificio debido a los desprendimientos que ha sufrido en el último año y medio.

Hasta tres intervenciones han tenido que realizar en este tiempo los bomberos para retirar algunos trozos que estaban a punto de caerse de la cubierta sobre una vía que es muy transitada para pasar desde el bulevar a la zona de San Agustín y Alfareros. La última actuación se produjo el viernes pasado y tuvieron que emplear un camión autoescala.

Se da la circunstancia que en 2012 ya se intervino en la parte más cercana a la iglesia pero fue para salir del paso y ahora es necesaria una actuación en todo el edificio debido a que también se han registrado algunos desprendimientos en la zona conventual.

 El inmueble, construido en 1427, tuvo que pasar el año 2013 la inspección técnica de construcciones (ITC), que resultó negativa. Sin embargo, la falta de dinero ha hecho imposible acometer las recomendaciones técnicas sugeridas en el informe. La comunidad de religiosas ya realizó una cuantiosa intervención para reparar el tejado en 2012 y otra para reconstruir parte de la tapia que se cayó en 2013, por lo que les resulta muy gravoso afrontar esta nueva actuación.

Sin embargo, el hecho de que los desprendimientos puedan causar algún daño a los viandantes ha hecho que el Ayuntamiento tome cartas en el asunto. Técnicos municipales se han reunido con el aparejador de las religiosas para determinar las actuaciones más urgentes. Y la reparación del alero es una de ellas. «Es prioritario intervenir y el Ayuntamiento es consciente de ello. El alero está a unos 14 metros de la acera y cualquier desprendimiento puede suponer un problema y la situación es la misma en zona de clausura», indicó el aparejador Julián Orive.

También sería necesario sustituir una viga de madera que hay en la escalera principal de acceso al convento porque tiene goteras y ofrece un «aspecto muy preocupante», así como acometer algunos trabajos de albañilería o solucionar las grietas que hay en las paredes exteriores e interiores.

El aparejador recordó que si en su día no se llega a intervenir en la espadaña de la iglesia, anexa al monasterio, se hubiera venido abajo debido a que las numerosas filtraciones estaba minando los morteros, lo que da una idea de la necesidades de intervención constantes que tiene este edificio.

Compromiso municipal

La concejala de Licencias,Dolores Calleja, es consciente de la situación de riesgo que suponen la existencia de desprendimientos en este inmueble. Ha visitado el convento en una ocasión y la próxima semana tiene previsto mantener un encuentro con la comunidad religiosa, tras conocer el informe que ha realizado el técnico encargado de supervisar la ITC del edificio. «Es necesario intervenir de manera urgente y he comenzado a realizar gestiones para tratar de ayudar a la comunidad. No es competencia municipal, pero dada la situación de riesgo, hay un compromiso para buscar una solución para hacer la obra más urgente», añadió.

En anteriores rehabilitaciones la comunidad no pudo acogerse a la línea de ayudas municipales porque en ese momento se suspendieron debido a la crisis.

El convento es una construcción gótica del siglo XV y cuenta con una iglesia adosada construida con anterioridad a la residencia de las monjas.