Salud Mental Castilla y León tiene nueva presidenta arandina

I.M.L.
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Salud Mental Castilla y León tiene nueva presidenta arandina

Briongos lamenta que «seguimos luchando todavía contra el estigma social y personal que supone tener una enfermedad mental»

La experiencia lograda en la máxima responsabilidad de Salud Mental Aranda, y avalada por los progresos logrados en estos ocho años como presidenta, Elena Briongos se enfrenta ahora a ocupar ese mismo cargo en la Federación Regional de Salud Mental. Una labor que encara desde su experiencia propia y como mujer que reside en el ámbito rural.

¿Cuál es la importancia de la unión entre los diagnosticados y familiares del entorno de la Salud Mental?
Es vital, porque hace años, cuando la gente que estaba en los manicomios salieron a la calle, había un vacío y los familiares de unieron para que sus familiares tuvieran toda la ayuda que no se les daba, porque la sanidad no asumió el que todos nosotros estuviéramos en la calle.

Ahora, estamos a años luz de eso pero seguimos con el estigma, tu no puedes decir que tienes un problema de salud mental a la hora de conseguir un trabajo, por ejemplo. Eso es lo que estamos pretendiendo eliminar a la hora de tomar nosotros las riendas de las asociaciones y de nuestras vidas, eliminar ese estigma, que es muy antiguo y que nos perjudica a nosotros y a la gente que está a nuestro alrededor. También tenemos que luchar contra el auto estigma, porque te crees que no eres lo suficientemente fuerte para asumir una serie de circunstancias, que son los problemas de la vida, que tu te crees que no los puedes afrontar. 

Pero en la sociedad actual, los problemas de salud mental están cada vez más presentes, aunque se sigan guardando en el ámbito privado.
Está constatado que una de cada cuatro personas tendrá un problema de salud mental a lo largo de su vida, y cada vez se habla más de ello y hay más gente que tiene depresión o ansiedad u otras enfermedades por como es la sociedad hoy en día. Pero yo me refiero a las patologías más graves como son la esquizofrenia, la bipolaridad,... que está ahí y se habla de ello, pero tenemos que asumir que nosotros formamos parte de la curación o la rehabilitación.
Eso es lo que estamos haciendo desde las asociaciones, se está propiciando desde Salud Mental como movimiento se está propiciando que las personas con experiencia propia, que somos nosotras, participemos en cómo queremos que sea el resto de nuestra vida y nuestro entorno. 

Habla en primera persona y con conocimiento de causa por ser una persona con experiencia propia.
Yo ahora he pasado a ser presidenta de este colectivo a nivel regional pero he seguido una trayectoria, gracias al apoyo de mi familia. Intento vivir las cosas lo mejor posible, con alegría y emoción, como esta presidencia, me lo tomo como un reto que tengo que vivir lo mejor posible. Sé que lo voy a poder hacer pero con el apoyo de los equipos técnicos, tanto aquí en Aranda como a nivel regional o nacional.
Es curioso porque soy la primera presidenta que tiene experiencia propia en este ámbito. 

Mujer, viviendo en el entorno rural y formando parte de un colectivo como el de Salud Mental. ¿Es duro? ¿O no?
Sí que es duro, a veces, pero como lo puede ser para cualquier persona. El yo vivir en mi pueblo me ha propiciado que yo pueda pasear por el bosque de encinas, por las maravillosas ruinas de Clunia, y esa tranquilidad y ese contacto con la naturaleza me ha ayudado y espero que me siga ayudando. Yo no quiero vivir en otro sitio, ese es mi centro, mi familia, mi madre, mis cuatro hermanos, mis sobrinos y resobrinos, eso son mis raíces y lo que me da fuerza para hacer todo lo que hago. Y el apoyo de mucha gente. 

¿Qué se ha logrado en todos estos años desde Salud Mental Aranda?
Yo estoy aquí casi desde el principio, desde hace diez años, y hemos dado un salto cuantitativo y cualitativo, porque tenemos más personal y se dan más servicios. Y esos servicios van más acordes con lo que una persona con experiencia propia necesita, como es el tema del asistente personal, el trabajo, los temas de mujer y entorno rural que se está trabajando, las dos asociaciones que hemos creado en Roa y en Huerta, que va a propiciar que podamos llegar a más gente y que se les pueda atender en su entorno, que es vital.

También se han estrechado los lazos con Salud Mental Castilla y León y España, donde se están sentando las bases para el futuro. 

¿Qué objetivos se ha marcado al asumir la presidencia de Salud Mental Castilla y León?
Para mi es un reto, que durará hasta la próxima elección en un año y pico. Ahora tengo ese tiempo por delante para seguir trabajando, que es lo que estoy haciendo siempre.
Tenemos que aumentar la participación de personas con experiencia propia en todos los órganos de decisión. Y como mujer, también tengo muy presente los programas de mujer en el entorno rural y en general, y que sea trasversal, porque hay cosas que las mujeres necesitamos o tenemos que o no están contempladas o están contempladas más. Otra de las líneas es la del trabajo, porque el hecho de trabajar te da las herramientas necesarias para seguir viviendo en sociedad. Sin olvidar la visibilidad necesaria en la sociedad, para eliminar el estigma, porque tenemos que conseguir que haya tanta información que la gente se acerque a nosotros para que nos vean como uno más en la sociedad, que es lo que somos realmente. 

¿Su presidencia regional qué va a suponer para la agrupación local?
Es cierto que me van a ver menos, pero yo soy presidenta de la federación regional porque soy presidenta de la local. Mi punto base, donde estoy y donde quiero estar, es Aranda, aunque ahora tenga que representar a la federación. Pero sé que aquí me apoya el equipo técnico, igual que allí, sé que voy a tener más presencia pública pero eso no tiene porqué cambiar mi forma de trabajar, aunque tenga una agenda más amplia. 

En este ámbito local, y teniendo en cuenta los problemas de falta de personal en el ámbito sanitario en Aranda, ¿qué se puede hacer para intentar hacer ver a los responsables que en Psiquiatría y Psicología hacen falta refuerzos?
Aquí necesitaríamos un psiquiatra de guardia, porque si tienes una crisis un sábado por la tarde no te va a atender nadie, te van a meter en una ambulancia y te van a llevar a Burgos. Eso supone agravar más si cabe esa crisis, que con una atención de un psiquiatra de guardia que te tratara en ese momento se mitigaría y se evitarían muchas hospitalizaciones, con los gastos que eso supone.