Naturgy estudia proyectos renovables en zonas con térmicas

SPC
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El director general de Energía y Minas, Ricardo González Mantero, la directora Generación Naturgy, Ana Peris, y el responsable de Desarrollo de Renovables de Naturgy en Castilla y León, David Muñoz, en la presentación del proyecto eólico. - Foto: Miriam Chacon (Ical)

La compañía argumenta que la pérdida de ingresos y el aumento de los costes motivaron el cierre de la térmica de La Robla (León)

Naturgy, antes Gas Natural Fenosa, estudia proyectos de energías renovables para las cuencas mineras en las que se cerrarán las centrales térmicas de carbón para aprovechar las redes de evacuación con que contaban estas instalaciones. La compañía ha comenzado a explorar las posibilidades que ofrecen estas comarcas para poner en marcha iniciativas vinculadas con la generación eólica y la fotovoltaica, según anunció hoy la directora de Generación de la compañía, Ana Peris, en declaraciones recogidas por Ical.

En ese sentido, la compañía, propietaria de la central térmica de La Robla (León), así como de las de Meirama (Galicia) y Narcea (Asturias), inició el proceso de cierre de estas instalaciones, con la presentación de la solicitud al Ministerio para la Transición Ecológica, puesto que su objetivo es clausurarlas en 2020.

Ahora la empresa, según precisó Peris, está a la espera de que la autorización se conceda, una vez que se complete la tramitación, que implica informes favorables de Red Eléctrica de España, la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC) y, por último, del Gobierno, que impondrá los plazos y condiciones para la clausura. Todo ello, explicó, obligará a garantizar la seguridad y, posteriormente, desmantelar la planta, lo que llevará entre tres y cuatro años.

Asimismo, la responsable de Generación de Naturgy aclaró que la decisión de cerrar las térmicas se adoptó ante la política europea de emisiones, no por las medidas del Gobierno, la Comunidad o la empresa. También citó la suspensión en junio y la eliminación en diciembre de las retribuciones que recibían las térmicas por su funcionamiento, como respaldo de la red, que suponían unos ingresos fijos, así como por el elevado coste de las emisiones de CO2, que han pasado de los cinco u ocho euros por tonelada a los 24 actuales.

En síntesis, la directiva de Naturgy argumentó que se han conjugado unos menos ingresos y unos costes superiores de explotación, lo que ha hecho que a la compañía no le “mereciera la pena” hacer las inversiones necesarias para cumplir la normativa sobre emisiones. Además, reconoció que también intervino la posibilidad de que el Plan de Energía y Clima que prepara el Gobierno no cuente con el carbón como fuente de energía.

En su opinión la inestabilidad a la que se enfrenta el sector energético no ha sido determinante sobre el cierre de las térmicas, como si lo han sido la pérdida de ingresos fijos y las nuevas políticas del Gobierno y Europa.

Por ello, Natury, explicó la directora de Generación, ha comenzado a analizar las posibilidades de aprovechar las instalaciones de evacuación y el conocimiento que tiene la compañía de zonas, como La Robla, para impulsar nuevos proyectos de energía eólica o fotovoltaica.

Finalmente, Ana Peris indicó que las térmicas se ubicaron en valles de zonas de montaña, para buscar la protección y el abrigo natural, por lo que “no es tan sencillo” poner en marcha actividades alternativas. Esto, admitió, obliga a la empresa a actuar con “mucho cuidado” en los proyectos de renovables que está estudiando para aprovechar, entre otras infraestructuras, las redes de evacuación.