Mimetizarse con el rival y ganar

Diego Izco
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Mientras el Real Madrid parece dominar todos los registros, el Barça sufre en el único que gobierna: girar alrededor de Messi. Jorge Molina, exhibiéndose a los 37 años, la perfecta descripción de un Getafe brutal

Mimetizarse con el rival y ganar - Foto: Manu Reino/SOPA Images via ZUMA

El T-1000 de Terminator 2 era capaz de quedarse mirando a los ojos a una persona, convertirse en ella y matarle con la frialdad de, por supuesto, un androide del futuro (en Skynet no entienden de sentimientos). Solo que aquello era ciencia ficción y este Real Madrid es de carne y hueso, real y sólido líder de LaLiga. En efecto, Zidane ha diseñado al equipo para mimetizarse con el rival y jugarle a lo que este proponga: ¿Que el Barça le reta a ver quién tiene más el balón? Cinco centrocampistas para dominarle. ¿O que, como este domingo pasado, Osasuna le plantea un duelo físico e intenso? Bajo al barro, remonto y goleo. 
El conjunto merengue es líder de la Liga porque domina varios registros: puede tocar o dejarse dominar, correr o parar, imponer su ley o dejar que se la impongan... y de todas esas situaciones, salir victorioso. Exceptuando el tropiezo copero, donde a Zizou le persiguen extrañas maldiciones, la bestia blanca ha convertido la victoria en un hábito relativamente sencillo.  
la persecución. A pesar de que sigue ganando y manteniendo viva la persecución, los partidos del Barça son una moneda al aire. Mientras el líder parece controlar el juego de principio a fin, el cuadro culé aplica el único registro que controla a ojos cerrados: dársela a Messi. El argentino, aún con la pólvora mojada, es capaz de dar los tres pases de gol con los que el cuadro de Setién ganó en Sevilla... y seguir ocultando las graves carencias de un bloque endeble en defensa y terriblemente dependiente de la individualidad de turno. Son solo tres puntos, pero parecen un mundo. 
y el tercero... El Getafe arrasó al Valencia (un 3-0 que perfectamente pudo ser un 6-0: 22 disparos) y afianza su billete de Champions ante la pasividad de los habituales del lugar. El cuadro azulón es un ejercicio coral casi perfecto en el que la imagen ideal, mientras otros lucen lujosos pósters, es la de un señor de Alcoy de 37 años, Jorge Molina, dejándose la piel y marcando dobletes ganadores.