"Hay que seguir reclamando el tren Directo"

I.M.L. / A.D.C.
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Tomás Pascual Gómez-Cuétara posa en la planta arandina de Calidad Pascual. - Foto: Julio Calvo Recio

Tomás Pascual Gómez-Cuétara analiza la situación de Calidad Pascual en el año de su 50 aniversario. El paso del tiempo no ha variado los valores con los que don Tomás fundó la empresa y por eso centrarán los actos en Aranda, «en el origen»

Todo comenzó cuando en 1969 Tomás Pascual Sanz fundó la que hoy es una de las mayores empresas agroalimentarias de España e incluso de Europa al atender cada día a 30 millones de consumidores. 50 años después, en Calidad Pascual presumen de mantener los valores de empresa familiar con los que nacieron, por eso Aranda, «el origen de todo», tendrá un papel protagonista en las celebraciones del medio siglo de actividad. El actual presidente de la empresa, Tomás Pascual Gómez-Cuétara, lo demuestra en las instalaciones arandinas de Calidad Pascual, donde atiende a Diario de Burgos.

50 años de existencia de la empresa, siete años menos que usted, por lo que su vida ha corrido paralela a la entidad. ¿Qué es Calidad Pascual para usted?

Se me ocurren muchas cosas. Voy a decir, es una vocación de servicio. Realmente es una empresa en la que nos dedicamos a satisfacer necesidades de vida y de calidad de vida de las personas. Como dice un poco uno de los votos de la empresa, dar un toque esencial de calidad en la vida de las personas, un toque porque no pretendemos ser algo grandioso, queremos estar muy cerca de las personas, formar parte de su vida, queremos estar en todo momento a lo largo del día y durante toda la vida. Desde el desayuno, merienda, cena, para hidratarse, nutrirse, salir fuera de casa y desde que eres un niño hasta que empiezas a tener cierta edad.

¿Qué queda de aquella empresa que se fundó hace 50 años?

Mucho. Los valores, la forma de trabajar, la fábrica de Aranda... Queda la esencia y la forma de comportarnos y luego ha cambiado todo. Ha cambiado el consumidor, las propias personas que trabajan con nosotros, la sociedad… Hay un gran cambio que valoras y es que  cuando nosotros empezamos era más una época donde había una necesidad de alimentarse. Luego es la distribución la que de alguna forma te relaciona con el cliente. Ahora hemos pasado a ser una industria  del consumidor, el cliente, el empleado, a una sociedad ya más de la persona. Donde sigue habiendo clientes pero sobre todo son personas. Hay esa doble faceta de la personalización pero también la otra, la de la humanización. Ahora tú haces el producto para que la persona se sienta bien, mejor. Por eso cuando hablamos de calidad de vida, aunque pueda sonar a aspectos técnicos, de lo que hablamos es del bienestar. Y eso hace que el consumidor sea mucho más exigente. El ciudadano de hoy en día es más inconformista, no quiere ser, quiere vivir. Entonces está continuamente demandándote más. Nos hemos convertido en una sociedad muy cambiante.  Tienes que gestionar para el cambio, para adaptarte muy rápido al consumidor. La otra gran diferencia es que antes se hablaba de que el pez grande se come al chico. Tú crecías y generabas unas capacidades que te permitían competir con cualquiera. Hoy, el pez rápido llega antes al alimento que el grande. Tienes que ganarte al consumidor y necesitas agilidad. Si vas  muy por detrás de las demandas de la sociedad al final desconectas y creo que en estos momentos el éxito de las empresas está en enganchar o enamorar, también lograr ese sentimiento de pertenencia del empleado con la empresa. Y eso requiere mucho más, sobre todo, talento. Antes podía haber un gran líder con un talento que movilizaba mucho. Ahora necesitar tener talento en toda la organización.

Pascual e innovación han ido siempre de la mano, hitos como la incorporación del tetrabrik, incluso de la uperización, que aquí no se conocía... ¿Hay margen todavía para seguir innovando?

Sí. Primero porque la innovación ya no es solo innovación de producto, que también la hay. Tienes un consumidor cambiante y te tienes que adaptar a él de una forma más rápida que los demás. Para poder adaptarte a los tiempos tienes que cambiar, decir que no hay margen… es que no sabemos lo que nos llegará. Las nuevas tecnologías, el hecho de tener nuestra disposición un montón de información... La innovación está en otra parte, el poder hacerte a ti más rápido, el tener una organización que sea más rápida. Se hablaba mucho de innovación de producto de procesos. Hay un montón de procesos, el servicio es esencial. Puedes dar un producto pero si luego no das un buen servicio te rechazan.

¿Cuáles son las líneas generales del plan de empresa para este año?

Comentábamos antes lo de enamorar al cliente y desde luego lo primero con los productos que tenemos y con categorías nuevas. Crear propuestas de valor. Curiosamente para poder enganchar hay que volver un poco a la esencia del negocio. El consumidor de hoy en día es más exigente, empieza valorar temas como la salud, gracias a Dios nosotros estamos en el mundo de la salud, pero nuestro consumidor empieza a ser más responsable, más social. Hay otras cosas que le importan además de alimentarse bien, sano y seguro. El bienestar animal es uno de ellos, la sostenibilidad... Uno de  los grandes cambios y donde vamos a tener que innovar mucho es con los envases de plástico. El consumidor está demandado buscar alternativas. Nosotros tenemos tres ejes, la salud, el desarrollo social y la aportación al medio ambiente. Para nosotros lo esencial no es hacerlo además de la empresa, sino a través de la empresa, y eso ayuda mucho. Nos hemos sumado al plan de mejora de los alimentos. Es verdad que todavía es un nicho el número de clientes que consume productos con menos sal y menos grasas, pero al final es una tendencia.

En una sociedad en la que cada vez está todo más globalizado y los principales núcleos industriales se centran en ciudades grandes con buenas comunicaciones y puertos, ¿qué supone mantener una planta como esta en Aranda?

Dos elementos. Si lo miro desde un punto de vista de una necesidad social que es fijar la población en el ámbito rural, que cada vez es más complicada, empresas agroalimentarias podemos hacerlo y traer hacia los ámbitos más rurales oportunidades, y en este caso de trabajo, pero también de generar riqueza. Desde el otro punto de vista, cuidado porque el alimento no se produce en las grandes ciudades, se produce en el campo, y de alguna forma estar cerca del campo, del origen de la materia prima, de los productos, creo que nos da un valor añadido en momentos como este que se valora y se entiende. Luego hay otro elemento que es que la gente que trabaja aquí tiene una calidad de vida de la que nosotros no disponemos. Ya sabemos vivir en grandes ciudades y ya nos hemos acostumbrado a los atascos, pero la calidad de vida aquí te permite de alguna forma trabajar de forma diferente. Hay más solidaridad si cabe. Para nosotros  Aranda es un gran centro para desarrollarse, para vivir y para trabajar.

Siguiendo con las comunicaciones, ¿cómo os ayudaría que se recuperara el tren Directo?

Cada vez  va a haber más demanda de transporte, toda la situación actual con el comercio electrónico está haciendo que haya mucha paquetería y estamos encontrando falta de transporte. Va a haber un jaleo muy gordo en las grandes ciudades, con la última milla que le llaman, con el reparto a domicilio, y lo va a haber a nivel general. A nosotros el Directo nos hubiera venido muy bien, muy bien, muy bien porque permite movilizar mucha mercancía con un coste relativamente barato y sin utilizar las vías tradicionales. Lo hemos hablado con el anterior presidente de Renfe, y cuesta... Como ahora te están quitando todas las vías... Pero Aranda tiene un núcleo industrial, tienes todo lo que son las bases de los vinos, y ahí sí que necesitan en algún momento transporte ferroviario. Yo creo que sería bueno y creo que hay cierta posibilidad de negocio para el tren Directo. Es que Aranda además está en un eje de comunicación muy bueno.  Creo que es un eje esencial la vía Norte, es verdad que la puedes hacer dando rodeos, pero es que Aranda tiene industria, y tiene potencial para desarrollarse, y tiene industria agroalimentaria, es centro de producción de vino y hay que seguir reclamando ese tren y ese ferrocarril Directo.

¿Tienen proyectos para nuevas inversiones, mejoras, ampliación de factorías?

Inversiones siempre tenemos. Es decir, y de hechos este año aquí en Aranda invertimos bastante.  Las inversiones se dividen en dos, de mejora de productividad, de tener mayor flexibilidad, y de naturaleza industrial, donde seguimos creciendo. Hemos crecido en Bezoya, es uno de los grandes productos que tenemos y vemos en el agua mineral una expansión y tenemos proyectos de ampliar producción allí o en otras zonas, voy a decir de Castilla y León, pero no voy a decir donde para evitar líos. Pero con paciencia. La otra parte, aunque sea industrial, es en nuevos formatos, en facilitarle la vida al consumidor, formatos pequeños, para el snacking o tapones. En el agua hemos hecho una inversión para irnos del mundo del PET al del cartón con un tapón biodegradable… Y alguna  de las medidas es para lanzamientos de nuevos productos. Para crecer no hace falta invertir, tenemos que tener muy claro aquello que es útil para el consumidor y luego aliarnos con terceros para poder producir y en ese sentido poder crecer más rápido. Así empezamos con Vive Soy, lo producían los argentinos y cuando hubo volumen lo trajimos aquí.