Una alegación municipal para el proyecto de la Concepción

Á.M.
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La cesión de un arco protegido para la apertura de un nuevo vial ha provocado informes internos que han evitado que avance la aprobación definitiva de una modificación del PGOU

Al fondo de la imagen, el arco que ha provocado la alegación. - Foto: Luis López Araico

Un arco sin uso alguno pero perteneciente al conjunto original del siglo XVI. Ese elemento ha sido el objeto de la penúltima discordia interna en el Ayuntamiento de Burgos, algo que no sería un problema si no fuera porque la consecuencia es que la modificación del Plan General que permitiría continuar la tramitación del proyecto para poner en valor el Hospital de la Concepción está detenida. No es buen momento para enfriar proyectos que tengan que pasar por el uno de Plaza Mayor: ni siquiera está claro quién va a gobernar hasta 2023 y el verano ‘administrativo’ acecha.

El proyecto de rehabilitación, que supondrá la inversión de al menos 15 millones y la puesta en valor del complejo renacentista más importante de la ciudad, implica la aprobación de una modificación puntual del PGOU. La mitad del edificio albergará el Archivo Histórico, uso para el que el Ministerio consideró necesario construir un anexo en la parte posterior del inmueble (en el parque de las huertas) de algo más de 600 metros cuadrados. En cumplimiento de la Ley de Urbanismo, si se elimina un espacio público hay que crear otro de las mismas dimensiones, y aquí es donde radica la historia.

El suelo que va a ceder la UBU constituirá una nueva calle paralela al Padre Flórez y flanqueada por un valioso claustro de la Concepción ahora negado al público. Sus dimensiones permiten cumplir la Ley y hacer el cambio de un terreno por otro, razón de la modificación puntual del PGOU, que fue aprobada en la Gerencia de Urbanismo a finales de octubre por unanimidad de todos los grupos políticos municipales. Esto es, cuenta con pleno consenso político.

Salió al correspondiente periodo de información pública y únicamente se presentó una alegación... del propio Ayuntamiento y desde dentro de la propia Gerencia de Fomento. El área de Infraestructuras puso el objetivo en el arco que hay sobre el acceso desde la calle Madrid a esa majestuosa galería que se convertirá en una nueva calle. Galería en la que, por cierto, la Universidad tiene previsto ubicar la cafetería del complejo resultante de la rehabilitación integral, por lo que atraería mucha vida en su entorno inmediato.
UNA CARGA. La cesión de ese espacio incluye la del arco del siglo XVI, una carga que, de inicio, los técnicos municipales no quieren asumir para no responder de su rehabilitación y mantenimiento. Por eso la alegación planteaba que se rechazara esa parte del suelo a compensar, lo que inevitablemente obliga a modificar el acuerdo de permuta de un suelo por otro. Según fuentes municipales, eso hizo temer al alcalde, Javier Lacalle, que hubiera que retrotraer las actuaciones al inicio del expediente y modificar los planos, algo que ampliaría aún más los plazos de esta tramitación, que ya debería haber concluido.

Lo técnicos, visto el panorama, dijeron que si el poder político quiere dar de paso la cesión del arco, que lo haga aprobándolo por su cuenta y riesgo, pero no con el beneplácito de los informes técnicos. Lo peculiar del ‘conflicto’ es que tiene una solución relativamente sencilla y rápida que sí contaría con el sustento de los informes favorables dentro del Ayuntamiento. «Es tan simple como mantener el arco dentro de la alineación (propiedad) de la Concepción y, a cambio, ampliar en ocho metros cuadrados (los que ocupa) la cesión de suelo de la UBU a la ciudad», cuentan fuentes municipales.