12 incendios de pelusas en un día

J.M.
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Imagen aérea de la quema intencionada entre el S-4 y Villímar - Foto: Miguel Peña (Real Aeroclub de Burgos)

Las salidas de los bomberos se multiplican ante la impotencia de los profesionales. Ayer tuvieron que actuar en zonas tan sensibles como El Parral, Las Veguillas o la ribera del río Vena

El manto blanco que cubre algunas zonas de la ciudad, como la ribera del Vena, el entorno del Parral, la Quinta o la zona de Las Veguillas hace recordar otra época del año. Pero no es nieve sino la acumulación de las pelusas que, con la falta de agua, se posan sobre el asfalto o la vegetación para desesperación de quienes sufren en sus carnes la incomodidad de una alergia. Pues bien, esa especie de algodón con la que los robles y los álamos esparcen sus semillas está generando una carga de trabajo innecesario en el Parque de Bomberos de la capital ya que en las últimas dos semanas se han hecho frecuentes las llamadas en las que alertan de que algún inconsciente ha decidido entretenerse con su quema. Solo ayer habían realizado hasta las 20 horas una docena de salidas para sofocar unos fuegos que en algunos casos generaron importantes sustos.

Especialmente llamativo, tal y como ilustra la fotografía que acompaña a esta información, fue el que se produjo en la ribera del Vena, entre el S-4 y Villímar. El humo de las llamas era visible a una gran distancia.

Es precisamente el humo uno los factores de riesgo de este tipo de fuegos ya que puede llegar a la carretera, restar visibilidad y provocar accidentes. La acción de los bomberos es complicada ya que la pelusa es muy inflamable (se apaga al consumirse) y es fácil que el viento la haga volar, la desplace y provoque que aumenten el número de focos. Y allí donde se vuelve a posarse su capacidad de propagación es imparable.

(Artículo completo en la edición de hoy)