Un paseo entre andamios por el casco histórico de Burgos

C.M.
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Las calles La Paloma y Laín Calvo suman media docena de andamiajes a ambos lados por rehabilitación de edificios, lo que hace que los viandantes tengan que sortear obstáculos. Además, hay dos portales que están en obras

Este andamio de protección llama la atención por sus disposición a modo de puente. - Foto: Valdivielso

Siempre es un placer caminar por la calles peatonales del centro histórico sin tener que preocuparse del tráfico pero en los últimos meses dos de ellas, La Paloma y Laín Calvo, se han llenado de andamios, que en algunos casos se convierten en verdaderos obstáculos. Aunque siempre está el lado bueno de las cosas, eso significa que viejos edificios se rehabilitan para mejorar sus condiciones de habitabilidad o que tendrán un nuevo uso tras años en barbecho. 
Si el paseo se inicia desde la Catedral el primer andamio se sitúa en el número 41. Cubre una enorme fachada de viviendas, que está siendo remodelada. Sin duda, cuando se retire la estructura el inmueble quedará remozado y no solo sus vecinos lo agradecerán sino también los viandantes, máxime cuando quedan siete meses para que llegue 2021 y arranque el VIII Centenario del templo gótico.

En la esquina de esta calle con Diego Porcelos, también se ha colocado un andamio para almacenar materiales de la obra de remodelación de Las Llanas y si se andan unos metros más hay nuevo andamio en el número 19. También en este caso la comunidad está remozando la fachada principal cuyos balcones están muy deteriorados. La estructura es menos aparatosa que la anterior pero también se come unos cuantos metros de la calle y supone un obstáculo para las personas que acuden a los comercios que están debajo. 

La caminata continúa y en el otro lado de la calle, en su confluencia con Cardenal Segura, sigue cada vez más deteriorado un edificio que cada vez está más deteriorado. A sus propietarios se les obligó a colocar una protección en la fachada por los desprendimientos y sigue sin uso. Ya entrando en Laín Calvo, el número 7 está en rehabilitación para su conversión en viviendas tras años en ruina. Se ha quitado el andamio que cubría la fachada pero sigue otro a pie de calle que hay que esquivar. Pero sin duda, la que se lleva la palma es una estructura de protección que ocupa gran parte de la calle junto a la Divina Pastora, que casi parece un puente cuando se entra desde la Plaza Mayor. Se ha colocado durante las obras de reforma de número 3 de la calle San Lorenzo. Habrá que esperar unos meses para que se pueda pasear sin obstáculos y comprobar los resultados.