Asfalto desgastado y grietas elevan las quejas por la BU-11

L.M.
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Asfalto desgastado y grietas elevan las quejas por la BU-11 - Foto: Luis López Araico

La autovía de ronda está plagada de parches y muchas señales horizontales hace tiempo que perdieron la pintura

Son apenas cuatro kilómetros. Nace en la plaza del Rey y ‘muere’ en uno de los principales nudos de comunicación, a la altura del Hipercor, y desde donde uno puede ir hacia Madrid (A-1), Valladolid (A-62) o Vitoria (BU-30).A diario es empleada por miles de burgaleses, especialmente los que viven en la zona sur de la ciudad, los que lo hacen en municipios del Alfoz o los que su centro de trabajo se encuentra en el polígono del Monte de la Abadesa. Elactual equipo de Gobierno de Javier Lacalle -ahora ya en funciones- solicitó hace unos meses al Ministerio de Fomento, titular de la misma, su cesión para reconvertirla en el bulevar sur, visto el potencial que puede derivar, máxime en una zona urbanística, la más cercana a Cortes aún sin desarrollar.

Sin embargo, y vistos todos estos precedentes, la BU-11 se cae, literalmente, a cachos. Jairo Arcos es uno de tantos conductores que la utiliza a diario para acudir a su puesto de trabajo, en un pueblo de la comarca del Arlanza. «Cuando llueve y la carretera está mojada hay que agarrar fuerte el volante porque el coche se te va», asegura, señalando el viaducto sobre la carretera a Cardeñajimeno y el inicio de la vía verde Santander-Mediterráneo como uno de los puntos más críticos. Otro se localiza frente al Hipercor, justo en el entronque entre la A-1, la A-62 y la bifurcación entre la propia BU-11 y la BU-30, que se toma para rodear la ciudad o para ir dirección Vitoria. La alta densidad de vehículos provoca que el asfalto se desgaste mucho más rápido que en otros tramos, y las consecuencias las sufren a diario los conductores, tanto los que circulan dirección Burgos como los que lo hacen hacia el sur.

 

UN METRO, Y SUBIENDO

A lo largo de su recorrido uno se encuentra con tramos en los que se aprecia el asfalto primigenio, y las señales horizontales son buena prueba de ello. En otro punto, concretamente en el carril de incorporación desde la calle LegiónEspañola, una vez pasado el túnel, las grietas amenazan con dar algún que otro susto a las ruedas de los vehículos. «Cada día son más grandes. Al principio no se notaban, pero cada vez son más grandes y cuando paso con la moto se mueve entera», indica Rodrigo Martínez, que vive en la zona de SanAgustín pero trabaja en el G-3. Este camino es el más corto y rápido que tiene hasta su oficina, por lo que si no quiere llegar tarde o dar mucho rodeo tiene que tomar la BU-11 sí o sí.

Grietas hay para todos los gustos: algunas que alcanzan sobradamente el metro y medio, otras más pequeñas que ‘pugnan’ por superar a sus compañeras y otras que poco a poco van cogiendo forma, y lo que es peor, anchura, lo que repercute directamente en la seguridad de los conductores.