Quien arriesga no defrauda

Inmaculada Tapia (EFE)
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Creaciones de la diseñadora Ana Locking - Foto: Ballesteros

Teresa Helbig se inspiró en la guerra del opio entre China y el  Reino Unido para crear una colección en la que el humo no le nubló la vista para unir dos culturas, mientras que Ana Locking absorbe de las nuevas generaciones una estética rompedora.
Los dibujos geométricos, versionados en mil y una forma, son el opio de Helbig, la droga que más le gusta para crear sus prendas. En esta ocasión, la diseñadora catalana se sitúa en la China de 1840 para construir una colección oscura en la que fusiona la cultura inglesa con la asiática.
«Una mezcla que resulta glamurosa», explicó la diseñadora antes de comenzar su desfile al que asistió Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno.
Sobre la pasarela se vio una interesante sastrería inglesa, inspirada en la estética de la campiña británica y en el universo cinegético: «es nuestra mujer cazadora», para la que confecciona prendas rígidas que exhalan nobleza.
Del punto opuesto parte Ana Locking, que presentó una colección que bebe de la actualidad, de la savia nueva que le transmiten los estudiantes a los que da clase en el Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid. 
«La juventud no es una cuestión de edad», y ellos le transmiten nuevas ganas de mirar el mundo con otros ojos.
La serie Euphoria y su rompedora estética fueron otro de los puntos de referencia para construir una colección que ha titulado Too young to die old. Las nuevas generaciones rompen «la manera de comunicarnos y eliminan barreras estéticas» y de pensar en el mundo de la moda.