La misión de sacar a Antonio José de la oscuridad

A.S.R.
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La pianista Raquel del Val. - Foto: Patricia

La profesora y pianista Raquel del Val empezó en 2003 un trabajo de revisión, arreglos, edición e interpretación de las obras del compositor con el que se une a quienes luchan por difundir su legado

Rescatar de la oscuridad la obra de Antonio José es un viejo empeño de instituciones, agentes culturales y ciudadanos de a pie. Una misión que se puede apuntar alguna victoria, sobre todo en su ciudad natal, donde el compositor fusilado en 1936 ha dejado de ser un desconocido, pero a la que aún queda mucha batalla por librar. La profesora y pianista Raquel del Val, alicantina con raíces en el pueblo burgalés de Vallejimeno, se suma a la tropa que lucha por que el músico ocupe el lugar que se merece también más allá de su tierra natal. Su empeño es que el autor burgalés se cuele de forma habitual en escenarios y conservatorios. Para facilitar esa presencia inició en 2003 un trabajo de revisión, arreglos, edición e interpretación de sus partituras en el que aún continúa embarcada.

«La obra de Antonio José se ha quedado circunscrita a Burgos, donde sí se conoce, se trabaja y se interpreta, pero le ha pasado como a muchos músicos de finales del siglo XIX y primeros del XX, personas con un catálogo de obras grande que, por distintas circunstancias, bien porque murieron jóvenes o porque no se les dio la difusión adecuada, no se conocen», introduce la música que, aunque su interés por el compositor viene de lejos, fue hace 16 años cuando normalizó esa labor de rescate.

Una tarea que, explica, se centra en una revisión de todas las creaciones, con independencia de su formación instrumental, edición y publicación con un sello conocido en formato digital. Sus primeros pasos se dirigieron al Archivo Municipal de Burgos, que custodia el legado de Antonio José, donde accedió a todos los manuscritos e incluso a otros documentos como contratos con editoriales que, con su formación en Derecho, le han dado una jugosa información.

La revisión a la que somete a este vasto y variado opus (corales, sinfónicas, cámara, solistas, canto y piano, instrumental para piano...) la lleva a mirar todos los aspectos técnicos de la partitura. Desde subsanar los errores causados por los copistas, que se encargaban de poner en bonito esas páginas, y los borrones de tinta y lápiz a la actualización a la técnica y a la interpretación del siglo XXI.

Completado este trabajo, lo cuelga en su web para descargar en versión tablet y en imprimible y facilitar su interpretación en cualquier auditorio y para que los conservatorios lo puedan incorporar a sus programas académicos, donde ahora está ausente, con excepción de Burgos y, que ella sepa, León, donde da clases y se ocupa de que, por lo menos, se estudie en Piano y Música de cámara. Quiere dejar sin excusas a quienes desconocen a Antonio José. Y apuesta a que ganará.

Ahora mismo, tiene publicadas hasta 14 partituras en su web: ¡Ay, amante mío!, Cuatro canciones populares burgalesas, Marcha para soldados de plomo, Romance de rosa fresca, Tres cantigas de Alfonso X, Cinco coros castellanos, Quedito, pasito, Nocturno, Rondó, Sonata, El picotín...

«Fuera de Burgos o no lo conocen o les suena vagamente, pero por su vida personal, y me refiero a musicólogos, profesores, gente entendida. Cada provincia promociona a los suyos y muchas veces se pierde la música de estos autores por falta de difusión», lamenta convencida de que hay que intensificar la labor de divulgación más allá de la provincia. «Si nosotros hablamos de algo solo en nuestra casa, se enterarán solo en ella. Nunca dejará de ser un amiguete. Hay que sacarlo. Porque cuando la gente le conoce, le aplaude y admira», resalta y cree que cualquier iniciativa, como la suya, a la que calcula dos años de trabajo más, suma.

 

REESTRENO DE ‘DANZA DE BUFONES’

Difusión, difusión, difusión es el mantra que se repite Raquel del Val cuando de Antonio José se trata y la mejor manera de conseguir este objetivo es que su música suene en directo. En el repertorio de sus propios conciertos siempre está. En su próxima cita, el 23 de junio en el Ateneo de Valencia, reestrenará Danza de bufones, una obra originalmente escrita para dos pianos que la profesora ha adaptado para uno. «Son composiciones que tras el estreno no consta que luego se hayan vuelto a tocar y es una pena.Hay que sacarlas de la oscuridad sí o sí», remacha.

Más allá de esta fecha, su agenda se completa con sendas actuaciones en Pamplona y Santesteban (Navarra) el 27 y 28 de septiembre y su participación en el II Festival Clásicos de la Demanda en Vallejimeno, también en septiembre. Y tiene ya una cita comprometida en 2020. El 17 de abril estará en el Museo del Romanticismo de Madrid con un programa en el que sonarán varias piezas del autor del Himno a Castilla.

«Siempre, salvo que me pidan un repertorio concreto, incluyo una o dos obras suyas, sobre todo en el extranjero, donde gustan mucho los nombres no habituales», enfatiza con conocimiento de causa ya que lo tocó en Nueva York (2010) y en Londres (2017).