Medio Ambiente propone crear 9 microrreservas de flora protegida

Gadea G. Ubierna / Burgos
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Si la Junta las aprueba, se ubicarán en Palacios de la Sierra, Neila, Espinosa de los Monteros, Valle de Valdebezana y de Mena, Basconcillos del Tozo y Peral de Arlanza

Drosera longifolia, en peligro de extinción. Foto: Diario de Burgos

El servicio territorial de Medio Ambiente le ha remitido a la consejería del ramo una propuesta para crear nueve microrreservas de flora en la provincia, todas ellas con especies incluidas en el catálogo de variedades protegidas de Castilla y León. La creación de estos espacios se recoge en la recientemente aprobada ley autonómica de Patrimonio Natural y se refiere a zonas de reducida extensión que contienen hábitats en peligro de extinción o con un área de distribución muy reducida. Sin embargo, aunque la ley las menciona de forma genérica, cada una de ellas se desarrollará y aprobará por decreto por separado, por lo que cada provincia está haciendo ahora sus propuestas a la Junta. 
De aprobarse la burgalesa, serían siete los municipios que se beneficiarían de esta nueva figura de protección: Palacios de la Sierra, Neila, los valles de Valdebezana y de Mena; Basconcillos del Tozo, Peral de Arlanza y Espinosa de los Monteros, que aglutinaría tres de las nueve propuestas (una en el puerto de Estacas de Trueba, otra repartida entre el barranco de Gusmor y Castro Valnera y la tercera íntegramente en este macizo que separa a las Merindades de Cantabria). En el resto de los casos se propone una zona por cada municipio. 
Así, la de Palacios se ubicaría en el río Abejón, porque alberga tres especies definidas por la ley como «de atención preferente»; es decir, aquellas que sin reunir condiciones como para considerarlas en riesgo de desaparición, sí son escasas y requieren que se extreme el cuidado. Son Myrica gale (un arbusto también conocido como mirto de Brabante, que se da en turberas y cursos de agua), Utricularia minor (una hierba acuática) y Rhynchospora alba, con flores blancas. Esta última especie se reparte por buena parte del norte y el centro de España y en Burgos se conserva, aproximadamente, el 3,3% del total, según datos del Sistema de Información sobre las Plantas de España (Anthos). Se puede ver en otros sitios como el embalse del Ebro o Herbosa, pero su situación en Palacios de la Sierra y sobre todo en Basconcillos del Tozo, obliga a ir tomando medidas específicas. Lo mismo que ocurre con la Drosera intermedia, planta carnívora también conocida como ‘gotas de rocío’ que también se considera de atención preferente y que se incluirá en la microrreserva de Basconcillos.
 
En extinción.
De esta misma familia es la variedad que se pretende proteger en la Laguna Larga de Neila: la Drosera longifolia. Pero en este caso, no por prevención, sino porque ya está en peligro de extinción. Según la información oficial, ya solo puede verse en Lérida, Álava, Asturias y en Burgos, que alberga un 14,8% del total.
En Peral de Arlanza, sin embargo, se propone la reserva por la  planta Clypeola cyclodontea, que se creía extinta en toda Europa y no se incluía en el catálogo autonómico. Pero hace un tiempo se localizó en Burgos y se ha pedido que se vuelva a introducir, en la categoría de «en peligro de extinción».
En un nivel intermedio entre las de atención preferente y las que están a punto de desaparecer se encuentran aquellas variedades «vulnerables», que son las que corren el riesgo de entrar en grave retroceso o extinción. Este es el caso del Equisetum sylvaticum (popularmente, cola de caballo), la Potentilla Fruticosa (con pequeñas flores de llamativo color amarillo) o el Eriophorum vaginatum, todas ellas en Espinosa de los Monteros, repartidas en Castro Valnera (especialmente la Potentilla) y Estacas de Trueba, donde también se puede encontrar la Phegopteris connectilis.
Por último, en las Cabañas de Virtus del Valle de Valdebezana está la Pilularia Globulífera y otras especies de atención preferente como la Lycopodiella inundata o la Pinguicula lusitanica, variedad con flores blancas que también se encuentra en el Arroyo del Lloral, en el Valle de Mena. En la microrreserva de este último punto también se incluye la Prunus lusitanica, de consideración vulnerable y de la cual solo se conserva en Burgos un 1,4% del total de España.