Tu privacidad es importante para nosotros

Utilizamos cookies propias y de terceros para analizar nuestros servicios, medir las audiencias, personalizar el contenido que ofrecemos y mostrarte publicidad adaptada a tus intereses mediante la obtención de los datos necesarios para perfilar tus hábitos de navegación e inferir grupos de interés.
Podemos asimismo utilizar fuentes de datos externas para elaborar estos grupos de interés, así compartir los análisis de navegación y los grupos de interés inferidos con terceros con el objetivo de personalizar contenidos y campañas publicitarias.
Puedes personalizar los propósitos para los cuales permites el uso de tu información, utilizando los siguientes botones:
Puedes también consultar la política de cookies al completo aquí.
Saber más

Instrumentos del pintor

A. de Mingo Lorente
-
Instrumentos del pintor

El Greco representó herramientas musicales en muy pocas obras, pero lo hizo con gran verosimilitud. El mejor ejemplo aparece en la Anunciación del Museo del Prado

El mejor y más completo repertorio musical representado por el Greco -que comenzó a incorporar escenas de ángeles interpretando instrumentos a partir de su estancia italiana, ya en España, en la gloria superior de San Mauricio y la legión tebana- es el concierto que remata la Anunciación del Museo del Prado, pintura que formó parte del retablo para el Colegio de doña María de Aragón de Madrid. Los especialistas en iconografía musical no solamente han destacado de esta obra la representación y variedad de las herramientas instrumentales, sino también la propia actitud que presentan los personajes: a diferencia de los conciertos de ángeles convencionalmente representados (en donde los músicos suelen ser plasmados mientras tocan simultáneamente), el Greco fue pionero a la hora de mostrar conceptos como la espera, la sincronización, el cruce de miradas entre los instrumentistas. Sus ángeles músicos son, ante todo, verosímiles. Reproducen la actuación de pequeñas formaciones de música de cámara que el pintor conoció sin duda en Venecia o en el PalacioFarnese, durante su estancia en Roma.

Los instrumentos tocados por estos personajes, repertorio reproducido en poco más de media docena de composiciones, desde El entierro del Conde de Orgaz hasta la Inmaculada Oballe, han sido  identificados y estudiados por especialistas como Antonio Gallego. Solo uno de ellos, el arpa que porta el rey David en la gran pintura de Santo Tomé, parece formar parte de la fantasía del pintor. El resto, como la espineta de la Anunciación del Museo del Prado -que a la derecha comparamos con una pieza original conservada en el Metropolitan de Nueva York- fueron recreados con una precisión casi absoluta. Todos ellos, explica Candela Perpiñá, ofrecen una característica en común: son instrumentos de música baja, es decir, de escaso volumen sonoro.

Si tomamos como referencia el detalle reproducido en esta página, encontraremos, de izquierda a derecha, flauta, espineta de mesa, laúd, arpa y vihuela de arco. Aparte, aparecen ángeles cantando y manejando partituras, «lo cual indica -según Perpiñá- que la música de los cielos es una música culta».

Antonio Gallego extrae varias conclusiones de este repertorio, del cual mostramos algunos ejemplos en la página siguiente. En primer lugar, «es una agrupación instrumental muy homogénea y bastante real para la época» (en la que, si acaso, sería de destacar la ausencia de vihuelas de mano, típicas en la España de la época). Segundo, se trata de una formación  de instrumentos más relacionada con la música palaciega que religiosa, lo que supone -al representarlos el Greco en las manos de los ángeles- «una paradoja bien sutil», una «simbiosis de la música de su época pocas veces lograda».

Los instrumentos que inspiraron al Greco. Espineta pentagonal. Conservado entre los fondos del Metropolitan de Nueva York, este instrumento de un solo teclado realizado en torno a 1540 en Venecia y destinado a Eleanora della Rovere, hija de Isabella d’Este, es muy similar al que el Greco representó en el concierto de ángeles que remata la Anunciación del Museo del Prado. Viola da gamba. Aunque no tan recurrente entre los conciertos angélicos del Greco como la flauta dulce -el instrumento que más repite en este tipo de composiciones-, la viola da gamba también aparece en varias ocasiones. El modelo de mayores dimensiones, cuya volumetría es muy evidente, aparece en la Inmaculada Oballe, que se conserva en el Museo de Santa Cruz y que reproducimos en la página de la derecha.

Ejemplos. El número de pinturas en las que el Greco representó instrumentos musicales es muy reducido -no llega a la decena-, pero en la mayoría de los casos destaca por su verosimilitud. «Evidentemente, plasma en sus conciertos de ángeles la música de cámara que él ha escuchado en Venecia o en el Palacio Farnese, en Roma», según Carlos Martínez Gil. Arriba a la derecha recogemos la primera de sus pinturas en la que aparecen ángeles instrumentistas: San Mauricio y la legión tebana, conservado en El Escorial. A excepción del arpa tañida por el rey David en El entierro del Conde de Orgaz (detalle central, izquierda), que los especialistas interpretan como fruto de su fantasía, el resto de sus herramientas musicales son perfectamente reconocibles (flauta dulce, viola da gamba y laúd, por ejemplo). Arriba a la izquierda, viola da gamba de grandes dimensiones representada en la Inmaculada Oballe, en el Museo de Santa Cruz. En el centro, a la derecha, voces angélicas acompañadas de flauta en la versión de la Inmaculada Concepción que se conserva en el Museo Thyssen de Madrid. Derecha, detalle del ángel con laúd en la otra Inmaculada del Santa Cruz.