Sobreviviendo en la Jungla

Belén Marticorena


Ayudas

24/07/2020

Si examinamos los boletines de los últimos tiempos, creo que nunca había habido tanto préstamo, ayuda o soluciones económicas plasmadas en los mismos. Pero si entras al detalle es llamativo que las dirigidas a nuestros empresarios sean en realidad préstamos de mil tipos y colores, que deberán ser devueltos al Estado con muchos más lazos de los que tienen al recibirlos. No me parece mal, una estricta justificación es algo necesario, pero la venta que nos hacen es otra, y parece que dictar y promover este tipo de normativa es un logro enorme por parte de la administración, cuando realmente solo es su trabajo, nunca desinteresado ni gratuito. Repartir lo regalado y no lo ganado hace que no se le dé el valor que realmente tiene
Así que no nos puede extrañar que nuestros queridos compañeros de Europa, especialmente los norteños, tan pragmáticos, disciplinados y prudentes, tengan serias dudas sobre darnos ayudas a fondo perdido, y por ello las han dejado lo más limitadas posibles. No podemos pedir lo que no hacemos. Y aún peor, lo que no hemos sabido gestionar, porque no olvidemos que llevamos muchos años recibiendo ayudas de Europa y nuestros políticos han escrito con ellas varios procedimientos judiciales infinitos sobre corrupción. Sinceramente, espero que esta vez las ayudas lleguen de verdad y en su totalidad a quienes las necesitan, sin pasar por mil formatos y conceptos imposibles que dejan en el camino casi toda la financiación. Hablo de esas consultoras, creadas e integradas por políticos, para servir de intermediarios y emitir mil informes de viabilidad carísimos y previos, que se quedan luego archivados y olvidados para siempre en los cajones. La cuestión es que cuando llega la ayuda está tan mermada y tísica que ya no cumple su objetivo inicial y quien la recibe casi ni recuerda lo que solicitó y para qué.
No lo entiendo, pero Europa sigue ayudándonos, así que no perdamos la esperanza, parece que esta vez les interesa a todos que salgamos adelante. Quizás eso nos salve, o en su caso, tanta aparente generosidad sea solo una bonita forma de intervención, que parece llega envuelta y camuflada en papel de regalo.



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