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Rafael Monje

DE SIETE EN SIETE

Rafael Monje

Periodista


El tumor es el olvido

20/10/2021

Cuando escribo estas líneas, se celebra el Día Mundial del Cáncer de Mama, el tumor maligno más frecuente en las mujeres occidentales. Su impacto es tal que cada 30 segundos se diagnostica un nuevo caso de esta cruel pandemia por todo el mundo mientras que, solo en España, durante el año pasado se contabilizaron cerca de 34.000 nuevos casos.

Estamos, por tanto, ante una enfermedad de alta incidencia, aunque, para muchos, siga siendo una cuestión inhóspita. Pero las estadísticas afloran una realidad que te atrapa y te engulle, sin tiempo siquiera para asimilar la situación. Tampoco hay eufemismo alguno que pueda suavizar sus dramáticas consecuencias, su desasosiego entre las personas que lo padecen y entre sus seres queridos y amigos. El cáncer de mama es como un latigazo en mitad de la vida que aflige a quien lo sufre y duele a las personas que le rodean.

Sabemos que ante ello lo mejor es la detección precoz, la investigación y los tratamientos más oportunos y efectivos. Cierto. Pero junto a eso cabe añadir otro tipo de complicidades que nos competen a todos. Esa medicina infalible que se suministra en forma de apoyo global que tanto mitiga el miedo y el dolor. De biopsias, ecografías, resonancias, quimioterapia, intervenciones quirúrgicas… sabemos sus procesos, a veces desmoralizantes. También, por suerte, hemos visto la fortaleza de muchas personas para afrontar de cara, de tú a tú, esa lacra definida por una palabra maldita que se ha colado en nuestras vidas: cáncer. Y me consta, por múltiples circunstancias, que esa actitud ante las duras batallas es el puente más sólido entre la vida y la muerte.

Nunca ha sido eficiente dar la espalda a los reveses de la vida. Más bien todo lo contrario. El cáncer tiene aspectos en común entre quienes lo sufren: "La enfermedad nos hace fuertes", me decía una persona tremendamente luchadora, porque la guerra es larga y ardua, pero las ganas de vivir son muchas. Y reproduzco sus palabras llenas de sabiduría: "Por encima de avances médicos, la verdadera lucha contra el cáncer comienza por uno mismo. Ni somos héroes ni tampoco pretendemos dar pena. Somos personas que queremos curarnos, que queremos vivir de la mejor manera posible, porque ésta es una enfermedad, en muchos casos, de largo recorrido".

Esa tenacidad y valentía forman parte inexcusable de lo que también todos podemos aportar a diario. De ahí este llamamiento a toda una sociedad que, al menos, tiene, tenemos, el deber de la comprensión y el apoyo en cualquier entorno social o laboral que compartamos.