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Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Olona se queda sin partido

23/09/2022

El portavoz parlamentario de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, ha dado por finiquitada la relación de la que fuera el ariete más duro e histriónico de la ofensiva de Vox contra el Gobierno de Pedro Sánchez, y además ha dado por imposible la vuelta de Macarena Olona al partido al considerar que le perjudica y hace un flaco favor al denunciar su falta de democracia interna.  

Que Olona, que se ha destacado por la fiereza de sus intervenciones tanto formal como en su fondo, se preocupe por el pluralismo en un partido que no se caracteriza por el debate interno, que basa su potencial en la apelación a los sentimientos y que tiene una implantación territorial limitada -que no es óbice para su fuerza electoral-, no deja de tener un punto de caída del caballo que debe ser saludada desde el punto de vista de la salud democrática. La declaración de Espinosa de los Monteros cierra la puerta a la conversación que la candidata de Vox en Andalucía quería mantener con el presidente del partido, Santiago Abascal, para recomponer las relaciones.  

La pelota está ahora en el tejado de Macarena Olona que debe decidir que quiere hacer en el futuro, si permanecer en política y crear una nueva formación o retirarse a sus cuarteles de invierno y volver a su profesión de abogada del Estado. Olona fracasó en su periplo andaluz, aunque  su formación sumó dos escaños más a los que tenía, pero la renta fue muy baja para sus expectativas y no pudo evitar que Juan Manuel Moreno consiguiera la mayoría absoluta, lo que dejaba a Vox en tierra de nadie. Abandonó su escaño en Sevilla, tras haber dejado el de Madrid, porque padecía una enfermedad para volver a la palestra poco después con un discurso crítico con su propio partido.  

Después de haber absorbido a Ciudadanos, a lo que no fue ajeno los errores estratégicos de sus líderes y la llegada de Núñez Feijóo a la dirección del PP, que le arrebató parte del electorado más centrado, al líder del PP nada le puede venir mejor que una crisis interna en su competidor por la extrema derecha, y mucho más que este espacio político se partiera en dos. Si Macarena Olona tiene la tentación, y la lleva a cabo, de crear un nuevo partido, se asistiría al nacimiento de una nueva organización personalista de las que suelen tener las patas muy cortas en una contienda electoral, y los votantes se la verían y desearían para ver qué diferencias había entre cada uno de esas formaciones, en un momento, además, en el que pueden tener un refuerzo político si los Hermanos de Italia, de Georgina Meloni, resultan ser el partido más votado en las elecciones generales italianas del próximo domingo. Meloni participó en un acto electoral de Olona que resultó contraproducente y ha elegido a Vox como su partido hermano en España.  

Una crisis interna en el seno de Vox vendría a sumarse a otros dos problemas con los que cuenta la formación de extrema derecha, la falta de líderes políticos relevantes para las candidaturas en ayuntamientos y comunidades autónomas, y que tendrían que demostrar su solvencia política, aspectos que van íntimamente ligados. El ejemplo de las actitudes del vicepresidente de la Junta de Castilla y León Juan García-Gallardo es el compendio de esta situación de Vox, aunque como se demostró en las citas electorales los votantes se decantan por la marca más que por los candidatos.