Plaza Mayor

Martín García Barbadillo


Cartel

29/06/2020

Hoy es San Pedro, el día grande de esta ciudad. Este año no hay celebración, pero sí cartel. La pasada semana se conoció el fallo del jurado del concurso del cartel de fiestas. Es una situación paradójica, pero tiene su explicación: la convocatoria es anterior a la declaración del Estado de Alarma, así que se decidió seguir con ella hasta el final y como, tal vez, se haga algo festivo a últimos de agosto, se puede aprovechar.
Esta opción era una de las posibles, pero había otras, quizás más adecuadas para estos tiempos. No hubiese pasado nada, dadas las circunstancias, por declarar desierto el concurso, a pesar del perjuicio a los que enviaron su obra. Y, al mismo tiempo, podría haberse convocado uno nuevo en el que se reflejara el momento que vivimos.
Siempre, pero en circunstancias como las actuales más, es crucial que las administraciones públicas comuniquen bien. No se trata del Ayuntamiento de la ciudad publicando un cartelito, sino de una oportunidad de ayudar a reencontrarnos con nuestra conciencia como colectivo, nuestra identidad; conjurar los miedos y compartir los anhelos. En definitiva, reconocernos en él. 
El cartel ganador, del mismo autor que el año pasado, tiene este aspecto: una castañuela, sobre fondo blanco, rellena de motivos burgaleses (catedral, Espolón, arco de Santa María, Ayuntamiento...), realizados en una técnica parecida a la acuarela (digital, por supuesto). En condiciones normales, lo mejor que se podría decir de él es que una suma de tópicos carente de alma y de todo menos festivo. En estos momentos, simplemente no aporta nada.
Es imposible no comparar con los carteles de San Fermín, siempre espléndidos, o con iniciativas como las del Ayuntamiento de San Sebastián  durante el confinamiento (una campaña fabulosa con ilustradores locales). A años luz estamos de la labor de Nacho Padilla en el Ayuntamiento de Madrid, que tuvo un enorme eco internacional. Entre 2016 y 2019 este creativo (qué horror de palabra) dio una nueva mirada a la capital con  campañas y carteles emocionantes, conmovedores y eficaces; ideas que comprendían la ciudad y la explicaban, de verdad, a sus habitantes y visitantes. Mire en internet y alucine. 
Aquí, nos quedamos con las castañuelas.
Salud y alegría.



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