ESCAÑO CERO

Julia Navarro

Periodista y escritora


Miedo a pactar propaganda

02/09/2020

Es lo que tiene rodearse de asesores de imagen y darles mando en plaza, y es que en vez de hacer política lo que organizan son grandes actos de propaganda.

Porque eso ha sido, ni mas ni menos, el acto con que el lunes el Presidente dio por comenzado el curso político. La foto de Sánchez rodeado de la cúpula empresarial, sindicatos, y rostros conocidos del periodismo y de esferas sociales, amén de sus ministros, es una manera de decir que esos son sus poderes frente a una oposición deslavazada.

Pero mas allá de las fotos Pedro Sánchez se enfrenta al problema de tener que aprobar los Presupuestos Generales del Estado sin tener una mayoría suficiente, de manera que la propaganda puesta en marcha pasa por culpar a los demás partidos de las posibles dificultades del Gobierno para obtener la luz verde a sus Presupuestos.

Y ahí es donde entra el PP. Pablo Casado ha dejado dicho que a él no le presiona nadie, supongo que ese es su acuse de recibo a la foto de Sánchez con los empresarios. Pero además viene insistiendo que nadie puede pretender que el PP pacte unos Presupuestos con Podemos. Y el nuevo portavoz del PP, el alcalde Almeida, ha rematado con que Casado no ira a Moncloa a hacerse "fotos" a mayor gloria del Presidente.

Pero mas allá de los que digan unos u otros, lo cierto es que si de verdad Pablo Casado no quiere unos Presupuestos "podemitas" entonces tendría que sentarse a negociar. Eso no implicaría vender el alma al diablo, sencillamente supondría que en base a una negociación se aprueben unos Presupuestos para todos, es decir en beneficio de toda la ciudadanía y respondiendo a las necesidades que en estos momentos tiene nuestro país.

Si el PP es capaz de sentarse a negociar los Presupuestos y llegar a un acuerdo, eso supondría que la aprobación de las cuentas del Estado no dependería exclusivamente de Podemos, no llevaría el sello de Bildu ni estaría mediatizada por los partidos independentistas. Así de simple.

El PP siempre podría apuntarse ese tanto. Claro que para eso Pablo Casado y su equipo deberán de tener los nervios templados porque aunque Pedro Sánchez va a colocar la pelota en el tejado del PP, y les va a hacer responsables de sus dificultades para aprobar los Presupuestos, en realidad no quiere ese apoyo.

A Pedro Sánchez le viene mejor un PP que no asuma responsabilidades de Estado que un PP que se remangue y participe en algunos asuntos que tienen que ver con la gobernabilidad del país. Y es que si los populares no se implican de alguna manera en la gobernabilidad en este gravísimo momento a cuenta de la pandemia, entonces su papel político terminará siendo irrelevante, que es lo que mejor le viene a Sánchez.

En nuestro país, tanto los políticos de la izquierda democrática, como los de la derecha democrática, tienen que superar viejos tabúes y vencer la incapacidad, por el qué dirán, de pactar.

Se hizo en la Transición, donde los contrarios fueron capaces de llegar a acuerdos, pero hemos retrocedido. El PSOE y el PP deberían ponerse en hora con el resto de Europa y aceptar que llegar a acuerdos no les va a producir urticarias ni nada por el estilo. Veremos.