Sin entrar en detalles

Rosalía Santaolalla


El precio justo

05/11/2020

Mientras aquí se juegan, al menos, dos partidos del siglo al año, desde Francia nos venden una comedia del año casi cada trimestre. Y eso no es nada más que una anécdota en el historial de defensa de la cultura en el país vecino, así que no es de extrañar la petición de colectivos y ayuntamientos franceses de que las librerías independientes sean consideradas servicios fundamentales para mantener el contacto de la población con la actividad cultural en días en los que cines, teatros o museos tienen que permanecer cerrados. La petición no ha venido sola: prestigiosos premios como el Goncourt no darán a conocer a sus galardonados de este año mientras estas librerías no abran. De otro modo, un reclamo como este solo daría jugosos beneficios a los grandes de la distribución online.
En España, artistas, técnicos y trabajadores de la cultura, los espectáculos y los eventos las están pasando canutas y no parece que su situación límite esté teniendo especial efecto en las administraciones. El sector, que ya vivía permanentemente en crisis, se mostró generoso y se demostró imprescindible durante el confinamiento. Y no estoy segura de que estemos respondiendo a esta necesidad: quienes pueden decidir sobre la protección de estos trabajadores no están teniendo en cuenta lo específico de un sector lleno de autónomos y trabajadores eventuales y estacionales.
Pero si de algo tiene que servir la pandemia es para que el consumidor de cultura pierda también la noción del todo gratis, que se alimenta de la inocencia -o el egoísmo- de no pensar que quienes hacen música o teatro o cine tienen que cobrar por su trabajo. Si ir a un concierto te cuesta lo que valen dos cañas, alguien está pagando tu fiesta. Y está muy bien que haya instituciones públicas y entidades privadas que promuevan la cultura, se trata de facilitar que todo el mundo tenga acceso a ella. Por eso, una vez que hemos reconocido que es una actividad esencial, toca aprender a pagar lo que tanto apreciamos.