LA COLUMNA

Luis del Val

Periodista y escritor


Fuendetodos

30/03/2021

Para llegar a Fuendetodos, desde Zaragoza, hay que recorrer unas colinas tan áridas, que podría filmarse un documental y decir que se ha rodado en la Luna. Solo contemplarlas desde el coche ya producen sed, o la preocupación de si, al llegar a Fuendetodos, habrá agua.

Yo he conocido la casa donde nació y vivió Goya, descuidada, olvidada de todas las rutas turísticas, casi en trance de desaparecer. En el decenio de los sesenta del siglo pasado, mi amigo José Luis de Arce acompañó a un equipo de la televisión japonesa hasta la casa del pintor, porque estaban produciendo un documental sobre su vida y su obra. Cuando llegaron a Fuendetodos, miraron a mi amigo bajo la sospecha de que les había engañado. Sólo concebían una falsedad, una mentira, que pudiera explicar que la casa donde nació uno de los pintores más conocidos del mundo apareciera sin carteles indicativos previos, y con un halo de descuido y abandono que les era imposible de concebir. Eran unos tiempos en los que, el guía que explicaba a los escasos visitantes las características de la modesta vivienda, se llamaba Luis y creo que era, a la vez, alguacil y cartero.

Poco a poco, las autoridades incompetentes de la época se volvieron algo más competentes, se creó el pequeño museo, se inauguró el mesón de La Maja, y se devolvió un poco de lustre al pintor universal.

Me he acordado de todo esto al saber que los Reyes de España han estado en Fuendetodos, con motivo del 275 aniversario del nacimiento del célebre sordo. Y han puesto Fuendetodos en el mapa de España y en la mente de algunos de esos españoles que no están todo el día leyendo mensajes en el móvil.

Y he vuelto a rememorar las colinas resecas y áridas, que tantas veces he visto, llevando de visita a algún amigo, y creo que ese paisaje debió quedar prendido en esa alforja personal de la que se nutre la memoria de la vida, de cualquier vida.



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