scorecardresearch
José María Vicente

El Rincón de...

José María Vicente


Trampantojo

26/04/2022

Alguien dijo en algún momento que la política es el arte de lo posible. Yo añadiría que también es el arte de lo imposible. Acaba de configurarse el gobierno de nuestra región y la negociación ha puesto a prueba una vez más nuestra inteligencia y paciencia. Desde que se conoció el resultado electoral era obvio que el Partido Popular tenía que pactar con Vox si quería gobernar. La cuestión estaba en conocer si el precio se podía pagar o no. El criterio ya se había fijado en el anterior pacto con Ciudadanos. Tanto valgo tanto quiero. Es sencillo pero hemos estado semanas dándole vueltas para dar la sensación de dureza en la negociación cuando en realidad se trataba de elegir el momento adecuado para firmar dado el follón interno de los populares. El malabarismo busca lo imposible. Preservar a Feijóo del acuerdo de Mañueco con Vox. Puro maquillaje ya que si el PP quiere volver a la Moncloa no tiene otro camino que pactar con Abascal. Sánchez no le va a dejar gobernar en minoría. Todos lo sabemos y sin embargo cultivamos el camuflaje para tratar de engañar al electorado con un trampantojo. Este es un mal generalizado en la política española.

Tenemos al presidente del Gobierno pidiendo muy serio a Ayuso que tome medidas con la corrupción de las mascarillas sin mencionar la investigación de la Fiscalía Anticorrupción por los contratos hechos en varios ministerios de su Gobierno. Y no hablemos de la perplejidad que produce que una parte del Gobierno se oponga abiertamente al resto en el tema de las armas españolas para Ucrania. Una esquizofrenia difícilmente asumible para cualquiera excepto para Sánchez. Y ahora tenemos lo de Pegasus, que ha proporcionado la excusa perfecta a los socios radicales de izquierda para montar una performance orquestada a distancia por Puigdemont. Buscarán y encontrarán una cabeza de turco y… a otra cosa. Todo un ejemplo del arte de posible y de lo imposible. Sabemos que estas cosas quedarían superadas si los dos grandes partidos pusieran a España por delante de sus intereses pero eso es otro cantar. Una pena pero este el escenario en el que tenemos que movernos cuando la situación nacional e internacional exige pactos de estado.