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Fernando Aller

DESDE EL ALA OESTE

Fernando Aller

Periodista


Desprecio

22/04/2022

En las carreras pedestres o campo a través, seguramente ahora tendrán un nombre más 'chic' en inglés, era fácil perder el contacto con los de cabeza y con los perseguidores en los primeros kilómetros. La arboleda y los desniveles del terreno convertían la prueba en un reto fundamentalmente contra ti mismo, porque tenías que saber dosificar el esfuerzo sin apenas referencias si querías llegar con pulmón al tramo final. Alfonso Fernández Mañueco ha sido investido presidente de la Junta de Castilla y León en notable soledad. Solo podrá contar con la colaboración y lealtad de sus propios consejeros, los siete que él ha elegido. Entra dentro de la lógica política que los cuatro impuestos por Vox trabajarán desde el primer día por segarle la hierba bajo los pies, por esa parte del electorado más ambiguo o indeciso entre la derecha extrema, o simples cabreados, y el conservadurismo tradicional. Tampoco podrá darse por sorprendido porque en la toma de posesión Gallardo, vicepresidente por Vox, reclamó la alícuota parte de liderazgo en la Junta. Un gobierno bicéfalo.
Pero con eso ya se contaba antes de la contundente declaración. Lo más complejo del trayecto que ha emprendido Mañueco esta semana es que tampoco ve amigos delante. Feijóo ya ha marcado distancias, porque al hacerlo de Vox, huyendo del paralelismo que supondría la foto con Abascal en las Cortes regionales y el recuerdo de aquella en la Plaza de Colón, también ha orillado a los suyos en Castilla y León. El líder gallego castigó al PP de Castilla y León en el reparto de cargos en el reciente Congreso Nacional y ha redoblado el desprecio al rellenar la agenda con dos reuniones en Madrid, sindicatos y patronal, con menor contenido y ninguna urgencia. Aunque tal vez fuera eso lo que Feijóo buscaba, la irrelevancia de la justificación para no ocultar, ni siquiera a los más pardillos, su estratégica intención real.
Gana así mayor relevancia la presencia de Ayuso en Valladolid, postulante indómita de la alternancia en el PP. Es lo que tiene dejar huecos vacíos, que siempre se llenarán con agua de otro cantero. Y dos desprecios son demasiados desprecios. Incluso para el Gobierno de Castilla y León.