Mens sana in corpore sano

Rocío Martínez


¡Cómo dudar de Zidane!

26/10/2020

La paciencia de Zidane deja corta casi a la del santo Job. Siguiendo con la alusión bíblica, él también es mucho de poner la otra mejilla. Siempre la ofrece cuando llegan las críticas, yo soy el responsable, crucificadme a mí pero dejad tranquilos a mis chicos. ¿No es Zidane lo más parecido al jefe ideal? En un club donde cualquier tropiezo desata una tormenta, sólo el liderazgo tranquilo de Zidane es capaz de convertir la sacudida en calma, en apenas unas horas, las que van de una goleada sonrojante en Champions a una victoria de campanillas en todo un Clásico. 
En medio de las feroces críticas por las derrotas ante Cádiz y Shaktar, algunas merecidas, otras desmedidas, el francés dio confianza a sus hombres y consiguió que no salieran al Camp Nou con el tembleque que da pensar que era o victoria o abismo. Que lo era. Zidane es capaz de desdramatizar el ruido y poner el foco en el fútbol. Imagino que lo de alineador, lo de la flor, lo de que sólo es un gestor de grupo (como si esto fuera fácil) le duele, pero no se le suele notar. Especialista en resurrecciones, en el primer Clásico de la pandemia ha firmado una más, sin colgarse medallas que él prefiere colocar en el cuello de sus jugadores. Cómo no ser leal a un entrenador así. Entre los soldados de Zidane, me gustaría destacar a Lucas Vázquez, una joya para cualquier entrenador. Ni una mala palabra, ni una mala cara, siempre preparado... otro de paciencia infinita, vilipendiado hasta por una parte de las huestes madridistas. Lo bordó en el primer Clásico de gradas silenciosas. Y yo que me alegro. Luego está el jefe de la tropa, Sergio Ramos, casi directo de la camilla al Clásico. Si el Cid se reencarnara en un futbolista no creo que encontrara mejor cuerpo para hacerlo que el del camero. Llegarán más crisis, y volverá a haber quien dude, pero Zidane es un maestro en conseguir lo que tantas veces le pido yo a mi compañero Brasero, que donde hay nubes, me ponga soles.