Plaza Mayor

Belén Delgado


Elogio de la economía de proximidad

25/05/2020

De repente el mapa de nuestras expectativas y nuestras ensoñaciones se ha achicado. El silencio de los aeropuertos es proporcional al tamaño de nuestros nuevos mapas existenciales. Antes soñábamos con unas vacaciones en Italia, con conocer por fin Nueva York en directo y no a través del cine o con tener una foto delante del Taj Mahal en el álbum de nuestra cosmopolita vida. Hoy, con el verano asomando en el aire y en el cielo, nos conformamos con que nos dejen acudir al pueblo de nuestros abuelos o padres o a que nos toque una porción de playa en el reparto que, tal vez, hagan muchos ayuntamientos de nuestras costas. Antes, esperábamos los sampedros de junio para diluirnos en la masa de celebrantes. Hoy firmaríamos por celebrar los cumpleaños familiares (de diez en diez, eso sí) disfrutando de una paella y mirándonos a los ojos, aunque sea a metro y medio de distancia.
El mapa de nuestra economía también había perdido el norte. Comprábamos ropa que era más barata hecha en Bangladesh que en Lerma. Y las uvas de Chile tenían mejor precio que las de Valdepeñas. Para todo lo demás, Amazon nos lo pone en la puerta de casa sin que nadie nos hagamos preguntas sobre cómo puede ser más barato que en la tienda de la esquina.
Estos días, nuestros comercios de siempre abren con cautela sus puertas con ganas de preguntar ¿hay alguien ahí? Y muchos nos hemos dado cuenta de que hay mucha vida, que también somos nosotros, detrás de cada persiana. Entre temores y restricciones, regresan con la sensación de que son el último cartucho. La mejor bandera en defensa de lo que somos no (solo) cuelga de las ventanas, sino de invertir en nuestros fruteros, carniceros, pescaderos, tiendas de moda, zapatos… en ese economía de pequeña escala cuyos beneficios son en realidad los de todos.
Sin duda, una de las cosas positivas que ha tenido este confinamiento ha sido la vuelta al comercio de proximidad, a esos establecimientos familiares que favorecen y fomentan las relaciones sociales, que apuestan por un trato personalizado y que generan riqueza en el barrio. En nuestra cesta de la compra está su futuro. No lo tiren por la borda.



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