Dibujos de Ciudad

Nacho Camarero


Hocicudas...

03/05/2021

¡Escalofríos...! ¡Fiebre...! ¡Sudoración interna...! El señor Gabilondo, don Ángel. La señora García, doña Mónica. El señor Iglesias, don Pablo. Pobres. Cinco de cada seis encuestas pronostican que una mayoría del Partido Popular y Vox gobernará Madrid. La derecha corrupta. Gritaba él ayer. El mismo día en que ella era señalada por un magistrado de la capital. Ya saben. La ministra, presuntamente antifascista, y presuntamente de igualdad, que, también presuntamente, pagaba con fondos públicos un sueldo de asesor a su mucha más presunta niñera. Pero todavía hay partido. ¡Caída de la presión arterial! ¡Convulsiones...! ¡Sangrado de encías y nariz...! Infortunadas. La señora Monasterio, doña Rocío. La señora Díaz, doña Isabel. Un diecisiete por ciento de los oráculos conceden la cogobernanza de la comunidad a los otros. Socialistas. Másmadrileños. Pabloirenistas. Son cosas de la primavera. La voracidad aumenta. Y la dieta carnívora. Roedores. Lagartijas. Pájaros. Cachorros de Edmundo Bal. Hace un año sucedió aquí. Una víbora en pleno Bulevar. Corría el día cinco del mes de las flores. Y la hocicuda campaba por sus fueros en el parque de la Nevera. Incluso fue fotografiada. Por supuesto que viralizada. Así que el señor de la Rosa, don Daniel, no lo dudó. Y se puso en contacto con el servicio de Medio Ambiente de la Junta. El objetivo era inequívoco. Dar con ella. Quién sabe si con él. La presbicia de la sapiens adulto le hace imposible distinguir a simple vista, también, los dos hemipenes de las serpientes macho. Y una vez localizada proceder a su traslado. Fuera del municipio. A algún lugar sin habitar. Lástima. La cosa salió mal. Escapó salvaje. Y viva. Como esta semana ha salido el Madrid de Benzema. No huyó en dirección al Bernabéu. Pura inteligencia reptiliana. Serpiente come a serpiente. A estas alturas de campaña estaría devorada. Se fue al barrio de Cortes. Garajes. Jardines. Calzadas. Aceras. Sus crías y primas nos han colonizado. El bocado del bicho es sólo un picotazo. Cierto. Como una vacuna. Pero después se complica. Escalofríos. Fiebre. Sudoración interna. Caída de la presión arterial. Convulsiones. Sangrado de encías y nariz. Qué casualidad. Como cuando muerden en Madrid... 



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