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Esther Alonso

Ser o Tener

Esther Alonso


Earendel

06/04/2022

En 1914, JRR Tolkien escribió el poema El viaje de Earendel , la estrella vespertina, nombre que más de un siglo después la astronomía ha decidido otorgarle al astro más lejano observado hasta ahora desde la Tierra, y cuyo descubrimiento acaba de ser publicado por la revista Nature. 

Hallada gracias al telescopio espacial Hubbel, el resplandor de la nueva Earendel se encuentra a 12.900 millones de años luz de nuestro planeta y, aunque también hace millones de que desapareció, la tecnología y la ciencia se han aliado con la magia de la literatura para que estos días esa estrella que ya había muerto antes de que Tolkien la soñara, nos haga percibir la finitud de nuestra existencia en la infinitud del universo. 

No obstante, bajo la luz de las estrellas la vida continúa, prosaica, ignorante a todo lo que no acontece dentro del cuadrilátero de la economía: cómo contener la inflación, cómo obtener energía buena, limpia y barata, cómo lograr hacer más eficientes los impuestos, cómo reducir el déficit público, cómo avanzar con éxito hacia el pleno empleo… Y en toda esta lista de buenas intenciones transversales a cualquier recorrido ideológico, otra Earendel brilla cada vez con más fuerza, exigiendo su propio espacio en el marco del estado del bienestar que ha definido la paz de clases que un día imaginaron Marx y Engels: los autónomos. Ellos han decido estos días tensar la cuerda del sistema, conscientes de que cada vez son más numerosos y, por tanto, más poderosos, y expresar que no son ni de papá ni de mamá, que no son trabajadores por cuenta ajena, pero que tampoco son empresarios en el sentido estricto de la palabra. 

Esta clase social, cuya definición puede tener un arco tan amplio como el que en el caso de los empleados existe entre un consejero delegado y un becario; o en el de puede encontrarse entre el presidente de una multinacional y el dueño de un restaurante chino, si nos referimos a la empresa; está transformando el panorama de las relaciones laborales tradicionales, desbordando la división clásica que antes nos permitía distinguir la antimateria de la materia oscura, en el espacio sideral; y el jefe del subordinado, en el terrenal.