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Martín García Barbadillo

Plaza Mayor

Martín García Barbadillo


En portada

04/10/2021

El pasado miércoles, la portada de este periódico estaba protagonizada por una gran fotografía en la que aparecía un grupo de vecinos de Gamonal y Capiscol frente a las obras del futuro (por decir algo) centro de salud del Silo. Los señores y señoras, ya de una edad, posaban frente a ese edificio del que lo mejor que se puede decir es que está en ruina antes de haber sido acabado, y está por ver si algún día llega a concluirse. No decían nada nuevo, excepto que ya ni siquiera les dan plazos que nunca se cumplen, ahora simplemente ni les contestan. En este rincón hemos hecho de este tema nuestro asunto favorito y lo hemos abordado desde el asombro, la indignación o el aburrimiento pero con la constancia que le ha faltado a la obra, eso sí.

Tal vez tuvo oportunidad de ver esa primera página, o no. Lo que es seguro es que la vieron los responsables de la situación. Y lo es porque los altos cargos públicos cuentan en su equipo con gente que les presenta cada mañana un resumen de la prensa del día con los temas que atañen a su área.

Así, el citado miércoles, el o la consejera, director general o lo que sea tal vez entró en su despacho, se sentó, pidió que le trajesen un café y abrió la carpeta del dossier de prensa que ya estaba sobre su mesa. Quizás mientras removía el azúcar vio la foto de los vecinos de Burgos, leyó el titular y pensó : «Buffff…. Estos, otra vez». Puede que le molestase un poco verlos porque «ya les hemos dicho cien veces que lo de los plazos va así». Y mientras lo decía, en voz alta, se lo estaba creyendo de verdad.

Se puso a leer el subtítulo pero en ese momento recordó que por la tarde tenía que recoger algo de la tintorería sin falta e ir a buscar al niño a inglés, y se distrajo. Luego puede que sonase el teléfono; un asunto de del que se había olvidado y que se comprometió a mirar «sin falta esta misma semana». Puede que, al colgar, dejase el móvil en la mesa sin mirar y al caer golpease la taza y se derramase todo el café. Sobre la página, sobre la fotografía. «¡Joder!». Después juntó los papeles, los tiró a la papelera, limpió como pudo la mesa y se preguntó «¿con qué estábamos?».
Salud y alegría.