Desde la campiña

Carmen Hernando


Quedémonos con lo bueno

16/10/2020

La aparición del covid-19 es una desgracia, lo miremos por donde lo miremos. La mayoría de las reglas de esta nueva normalidad no nos gustan nada y estamos deseando que pasen a la historia lo antes posible: limitación de vida social, de besos y abrazos, uso de mascarilla, restricción de horarios y actividades de ocio…
Ahora bien, hay algunas de estas nuevas costumbres que nos hemos visto obligados a adquirir que tienen ciertas ventajas. ¿Por qué no intentar aprovechar esta situación para sacar algo positivo de ella, adoptando estas nuevas prácticas para siempre? Sé que en medio de esta catástrofe cuesta vislumbrar lo que ha mejorado en nuestras vidas, pero si reflexionamos sobre ello, seguro que encontramos algo. Por ejemplo, la frecuencia de la limpieza de todo tipo de locales, del transporte público… es algo que de manera general se ha incrementado sustancialmente. ¿Y qué me decís del lavado de manos o de la ventilación? Aquí el aumento ha sido exponencial. Parece claro que estas medidas son beneficiosas para nuestra salud e higiene, así que ¿por qué no mantenerlas al menos hasta cierto punto? Lo mismo sucede con algunos aforos, antes llevados hasta el extremo en algunas ocasiones para maximizar la rentabilidad de eventos, servicios de hostelería… Lo de ahora es una ruina y muy triste, pero quizás lo de antes era excesivo.
En el trabajo también ha habido cambios interesantes. Las reuniones virtuales o el teletrabajo, que antes no se veían con buenos ojos, son ahora un signo de responsabilidad. Los beneficios incluyen menor gasto y la disminución de la contaminación al evitar desplazamientos, el incremento de la productividad, mejor conciliación de la vida personal y laboral o la reducción del absentismo. También tienen sus desventajas, como la reducción de las relaciones interpersonales o la dificultad que supone trabajar en casa para la desconexión, pero en nuestra mano está, una vez más, encontrar la fórmula intermedia que exprima lo bueno de estas prácticas y minimice los inconvenientes.
No dejemos que estos y otros progresos alcanzados en los últimos meses desaparezcan con la misma rapidez con la que han llegado a nuestras vidas.