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Carla Martín

Plaza Mayor

Carla Martín


Ahora soy feliz

20/08/2021

Siento una extraña euforia desde que el pasado jueves saltara al escenario del recinto ferial de Aranda de Duero el dúo catalán Cala Vento, encargado de dar los cuatro primeros baquetazos de la edición más especial y difícil de Sonorama Ribera.

Reconozco que tuve dudas. Llevaba meses esperando el momento, pero la dichosa quinta ola me hizo vacilar hasta el último minuto si dar ese pequeño gran salto o no. Me limité a seguir la ley de mi corazón y, por primera vez en año y medio, prioricé la paz mental que sabía que me daría la música a la incertidumbre que cada día provoca esta maldita pandemia. Y de repente estábamos allí, cual kamikaces, disfrutando de una Eva Amaral todopoderosa que, además de dar forma a esta columna con una canción oculta entre sus líneas, nos elevó a lo más alto del cielo ribereño con una puesta en escena digna de los mejores conciertos pre covid y una fuerza bruta que hacía muchos meses que no veía en una persona.

Estar allí fue como vivir en el pasado pensando ya en un futuro cada vez más cercano que ojalá se parezca mucho a un concierto de Amaral. «Bailar sentados también es bailar», dijo la zaragozana no sé si con cierta ironía hacia las polémicas palabras de Sergio Dalma en Murcia. Y qué razón tenía.

Aunque estas ansias de vivir que nos ha regalado Sonorama Ribera no caben en una columna, no quiero dejar de acordarme de quienes luchan cada día por demostrar que la cultura es segura, de esos técnicos, montadores o taquilleros que no tienen precisamente los bolsillos llenos, de esas personas que, a pesar de la euforia musical, respetaron, en todo momento, las normas de seguridad. Me acuerdo también, aunque no de la misma manera, de quienes tomaron más riberas de los aconsejados y se olvidaron, por completo, de los sueños que allí se estaban creando. 5.000 sueños que sonaban a Nach, Sidonie o Vetusta Morla y que supieron a gloria como cantaba Boba, otro poeta que, de manera discreta, lleva hablándoles desde la primera letra de esta plana.

Ojalá Sonorama no vuelva a ser noticia, estos días, más allá de la música. Ojalá no leamos contagios ni surja polémica de este acto de suma valentía. Ojalá acaben pronto las dudas y dejemos de tener que arriesgar. Simplemente creímos en el rock´n roll y por eso estuvimos allí, equivocados o no.