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Fernando González Urbaneja

Cartas desde 44 leguas

Fernando González Urbaneja


Elogio del tabernero

14/09/2021

A Isidoro Álvarez, gran patrón de El Corte Inglés durante varias décadas, le escuché en alguna de las pocas ocasiones en que aceptó hablar en público, atribuirse la condición de ‘tendero’ (dueño o dependiente de una tienda) con la modestia de la persona de éxito que quiere disimular (o quizá engrandecer) su mérito. Noble oficio el de tendero, sea de un colmado de aldea o de la mayor cadena de almacenes. En paralelo al tendero aprecio la figura del tabernero (el que atiende un establecimiento de bebidas y comidas) con un oficio tan noble como el del tendero. 
A lo largo de la pandemia que no nos abandona, han sido varios oficios los que han padecido el desastre con desazón e impotencia. Muchas las tabernas, en su sentido más amplio, cerradas a cal y canto o a medias, que han visto reducida su actividad de forma drástica. A pesar de las ayudas facilitadas son muchos los taberneros que han tenido que cerrar y fracasar no por sus deméritos sino por circunstancias ajenas. Todos han hecho esfuerzos para sobrevivir, han ajustado costes, han ofrecido nuevos servicios, han inventado y se han esforzado y ahora empiezan a respirar cuando las restricciones empiezan a decaer y vuelven los clientes con prudencia, pero también con deseos de normalizar, de recuperar alegría de vivir. 
A esos taberneros que tanto han sufrido estos últimos meses, especialmente a los que han sobrevivido y vuelven a ofrecer su servicio hay que felicitarles y animarles a recuperar esa alegría de servir que da sentido a su oficio. Y volver a consumir con generosidad y solidaridad. 
Ver llenas de clientes las nuevas terrazas, que han venido para quedarse, ver las barras de los bares de nuevo surtidas y animadas, y ocupadas las mesas de los restaurantes supone un motivo de alegría, de confianza y de esperanza; una señal de progreso y convivencia. Volver a ver a peregrinos por el camino de Santiago, tan importante para los buenos taberneros burgaleses invita a confiar en el futuro y a salir de cualquier espiral depresiva. Larga vida a tenderos y taberneros de toda clase y condición.